Adoro te devote – Celso Morga

La Eucaristía es el centro de la vida cristiana, el sacramento por excelencia que nos une a Cristo y a su Iglesia. Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de la grandeza de este misterio, o lo vivimos con rutina y superficialidad. Para profundizar en el amor y la devoción eucarística, nada mejor que acudir a los maestros de la fe, que con sus palabras y sus obras nos han mostrado el camino hacia el Corazón de Jesús. Uno de ellos es Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo y místico del siglo XIII, autor del himno eucarístico “Adoro te devote”.

Adoro Te Devote. (Nuevo) (Cuadernos Palabra)
1 Opiniones
Adoro Te Devote. (Nuevo) (Cuadernos Palabra)
  • Morga Iruzubieta, Celso (Autor)

Ficha técnica

  • Autor: Celso Morga
  • Temática: Espiritualidad eucarística

Comentario del libro “Adoro te devote”

El libro “Adoro te devote” de Celso Morga es una obra que nos invita a meditar sobre el himno eucarístico de Santo Tomás de Aquino, que expresa con belleza y profundidad la fe y el amor del santo hacia la presencia real de Cristo en la Eucaristía. El autor, que es obispo de Mérida-Badajoz y doctor en Teología, nos ofrece una lectura comentada del himno, siguiendo el orden de sus siete estrofas, y nos ayuda a comprender y a aplicar a nuestra vida el sentido de cada una de ellas.

La adoración a la divinidad oculta

La primera estrofa del himno comienza con las palabras “Adoro te devote, latens Deitas”, que se traducen como “Te adoro con devoción, Divinidad oculta”. El autor nos explica que la adoración es la actitud fundamental del cristiano ante la Eucaristía, que reconoce en el pan y el vino consagrados la presencia real y sustancial de Dios, que se oculta bajo las especies sacramentales. La adoración implica someterse a Dios con humildad, confianza y amor, y contemplar su grandeza y su bondad.

La fe en la palabra de Cristo

La segunda estrofa del himno dice: “Visus, tactus, gustus in te fallitur, sed auditu solo tuto creditur: credo quidquid dixit Dei Filius; nihil hoc verbo veritatis verius”. En español: “La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti, pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más cierto que esta palabra de Verdad”. El autor nos enseña que la fe en la Eucaristía se basa en la palabra de Cristo, que en la última cena instituyó este sacramento y dijo: “Esto es mi cuerpo, esto es mi sangre”. La fe supera los sentidos, que no perciben el cambio sustancial que se produce en la consagración, y se apoya en la autoridad de Cristo, que es la Verdad misma.

La unión de las dos naturalezas de Cristo

La tercera estrofa del himno afirma: “In cruce latebat sola Deitas, at hic latet simul et humanitas: ambo tamen credens atque confitens, peto quod petivit latro poenitens”. En español: “En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad; Creo y confieso ambas cosas, pido lo que pidió el ladrón arrepentido”. El autor nos ilustra que la Eucaristía nos presenta el misterio de la Encarnación, por el cual el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana sin perder la divina. En la Eucaristía, Cristo está presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad, aunque no lo veamos. Al adorarle, le pedimos que nos conceda el perdón de nuestros pecados y la salvación eterna, como hizo el buen ladrón en la cruz.

La confesión de fe y el deseo de amor

La cuarta estrofa del himno reza: “Plagas, sicut Thomas, non intueor, Deum tamen meum te confiteor; fac me tibi semper magis credere, in te spem habere, te diligere”. En español: “No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios; Haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere; que te ame”. El autor nos indica que la Eucaristía nos pide una fe viva y operante, que se expresa en la confesión de que Jesús es el Señor y el Salvador. También nos pide una esperanza firme y una caridad ardiente, que se manifiestan en el deseo de unirse a Él y de seguir su voluntad.

La participación en el memorial de la Pasión

La quinta estrofa del himno dice: “O memoriale mortis Domini, panis vivus, vitam praestans homini, praesta meae menti de te vivere, et te illi semper dulce sapere”. En español: “¡Oh, memorial de la Muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre: Concédele a mi alma que de ti viva, y que siempre saboree tu dulzura”. El autor nos expone que la Eucaristía es el memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que actualiza el sacrificio redentor y nos hace partícipes de sus frutos. La Eucaristía es también el pan vivo, que nos alimenta y nos fortalece en nuestro camino hacia el cielo. La Eucaristía nos pide que vivamos de Cristo, que lo amemos con todo nuestro ser y que gustemos de su presencia.

La purificación por la sangre de Cristo

La sexta estrofa del himno declara: “Pie pellicane Iesu Domine, me immundum munda tuo sanguine, cuius una stilla salvum facere totum mundum quit ab omni scelere”. En español: “Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí inmundo, con tu sangre, De la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero”. El autor nos muestra que la Eucaristía es el sacramento de la sangre de Cristo, que nos purifica de nuestros pecados y nos reconcilia con Dios y con los hermanos. La imagen del pelícano, que según una antigua leyenda se abría el pecho para alimentar a sus hijos con su sangre, simboliza el amor de Cristo, que se entregó por nosotros hasta la muerte.

La aspiración a la visión beatífica

La séptima y última estrofa del himno dice: “Iesu, quem velatum nunc aspicio, oro fiat illud, quod tam sitio: ut te revelata cernens facie, visu sim beatus tuae gloriae. Amen”. En español: “Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: Que al mirar tu rostro ya no oculto sea yo feliz viendo tu gloria. Amén”. El autor nos revela que la Eucaristía es el anticipo y la prenda de la gloria celestial, donde veremos a Dios cara a cara y gozaremos de su amor para siempre. La Eucaristía nos pide que anhelemos este encuentro definitivo con Cristo, que será nuestra felicidad plena y eterna.

Conclusión

El libro “Adoro te devote” de Celso Morga es una obra que nos ayuda a profundizar en el misterio de la Eucaristía, siguiendo la guía del himno de Santo Tomás de Aquino, que resume con maestría la doctrina y la espiritualidad eucarística de la Iglesia. El autor nos ofrece una lectura clara, sencilla y profunda del himno, que nos invita a adorar, a creer, a confesar, a pedir, a vivir, a purificarnos y a aspirar a la unión con Cristo en la Eucaristía. Es un libro que nos acerca al Corazón de Jesús, que nos espera en el sacramento de su amor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *