Como el alma del mundo – Gregorio Guitián

En un mundo cada vez más complejo y desafiante, los cristianos tenemos la responsabilidad de ser luz y sal, de dar testimonio de nuestra fe y de contribuir al bien común de la sociedad. Pero, ¿cómo podemos hacerlo? ¿Qué principios y criterios nos orientan en nuestra acción social? ¿Qué nos enseña la Iglesia sobre la vida en comunidad, la política, la economía, el desarrollo, la ecología y otros temas de actualidad? Estas y otras preguntas encuentran respuesta en el libro “Como el alma del mundo” de Gregorio Guitián, profesor de Moral Social en la Universidad de Navarra y sacerdote desde 2003.

Ficha técnica

  • Autor: Gregorio Guitián Crespo
  • Temática: Moral social y Doctrina Social de la Iglesia

Comentario del libro “Como el alma del mundo”

El libro de Gregorio Guitián es una introducción a la Teología Moral Social, que incluye la llamada Doctrina Social de la Iglesia (DSI), una de las joyas menos conocidas del magisterio de la Iglesia Católica. El autor presenta, con un lenguaje claro y accesible, los fundamentos de la vida social desde una visión cristiana, basada en la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, y llamada a la comunión con Él y con los demás.

La política como servicio al bien común

Uno de los aspectos que aborda el libro es el de la política, entendida como el arte de organizar la convivencia social y de promover el bien común, que es el conjunto de condiciones que permiten a cada persona y a cada grupo social alcanzar su plenitud. El autor explica que la política requiere de virtudes como la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, así como de un amor sincero a la verdad, que evite la manipulación y la mentira. También destaca el papel de los fieles laicos, que tienen la misión de participar activamente en la vida pública, ya sea como ciudadanos, como profesionales o como políticos, y de iluminar con la luz del Evangelio las realidades temporales.

La economía al servicio de la persona

Otro tema que trata el libro es el de la economía, que es la ciencia que estudia la producción, la distribución y el consumo de los bienes y servicios. El autor señala que la economía no es un fin en sí misma, sino un medio para el desarrollo integral de la persona y de la sociedad. Por eso, la economía debe estar orientada por la ética, que respeta la dignidad y los derechos de cada persona, y por la solidaridad, que implica compartir los bienes y buscar el bien de todos, especialmente de los más pobres y vulnerables. El autor también analiza algunos aspectos concretos de la economía, como el mercado, el capitalismo, el trabajo, el consumismo, las desigualdades, las inversiones financieras y el cuidado de la naturaleza, ofreciendo una visión crítica y constructiva desde la DSI.

La DSI como fuente de inspiración y de esperanza

El libro de Gregorio Guitián no pretende ser un manual exhaustivo ni una receta infalible para resolver los problemas sociales, sino una invitación a conocer y a profundizar en la DSI, que es una fuente de inspiración y de esperanza para los cristianos y para todas las personas de buena voluntad. La DSI es una doctrina viva y dinámica, que se nutre de la Palabra de Dios, de la Tradición de la Iglesia, del Magisterio de los Papas y de los Obispos, y de la experiencia de los fieles. La DSI es también una doctrina abierta y dialogante, que busca el encuentro y la colaboración con las diversas corrientes de pensamiento y con las distintas culturas y religiones, siempre en busca de la verdad y del bien.

Conclusión

El libro “Como el alma del mundo” de Gregorio Guitián es una obra breve pero densa, que ofrece una síntesis clara y actualizada de la Teología Moral Social y de la DSI. Es un libro que puede ser útil para personas interesadas en una formación introductoria en esta materia, así como para quienes quieran profundizar o actualizar sus conocimientos. Es un libro que invita a la reflexión y al compromiso, que nos ayuda a comprender mejor el mundo en el que vivimos y a actuar con coherencia y responsabilidad, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que es el verdadero alma del mundo.

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