Creados a su imagen – Isabel Saiz Ros

¿Qué significa ser persona? ¿Qué nos diferencia de los animales y de las máquinas? ¿Qué nos hace únicos e irrepetibles? Estas son algunas de las preguntas que se plantea la autora de este libro, Isabel Saiz Ros, en su obra “Creados a su imagen”. Se trata de un ensayo de antropología teológica que busca entender al hombre desde el principio, es decir, desde la visión del Génesis sobre la creación del mundo y del hombre. La autora, licenciada en Derecho y ADE por la Universidad Complutense de Madrid y en Teología por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), nos ofrece una reflexión profunda y rigurosa sobre la identidad y la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.

Ficha técnica

  • Autor: Isabel Saiz Ros
  • Temática: Antropología teológica

Comentario del libro “Creados a su imagen”

El libro se divide en cuatro capítulos, cada uno de ellos dedicado a un aspecto fundamental de la antropología teológica: la creación, la imagen, la semejanza y la caída. En cada capítulo, la autora expone con claridad y profundidad los principales conceptos bíblicos y teológicos que iluminan el misterio del hombre, así como las implicaciones éticas y existenciales que se derivan de ellos. A continuación, se presentan algunos de los puntos más destacados de cada capítulo.

La creación

En este capítulo, la autora nos introduce en el relato de la creación del Génesis, mostrando cómo Dios crea el mundo y al hombre con amor, sabiduría y libertad. El mundo es una obra buena y ordenada de Dios, que refleja su gloria y belleza. El hombre es la cumbre de la creación, el único ser creado por Dios por amor y para el amor. El hombre es también el único ser creado con libertad y responsabilidad, llamado a colaborar con Dios en el cuidado y el desarrollo de la creación. El hombre es, por tanto, un ser relacional, que vive en comunión con Dios, con los demás y con la naturaleza.

La imagen

En este capítulo, la autora profundiza en el significado de ser creados a imagen de Dios. Ser imagen de Dios implica tener una naturaleza racional, espiritual e inmortal, capaz de conocer y amar a Dios y a los demás. Ser imagen de Dios implica también tener una dignidad inviolable, que no depende de nuestras cualidades o circunstancias, sino de nuestra pertenencia a Dios. Ser imagen de Dios implica, además, tener una vocación específica, que se concreta en dos dimensiones: la dimensión personal y la dimensión comunitaria. La dimensión personal se refiere a la llamada a la santidad, a la perfección del amor. La dimensión comunitaria se refiere a la llamada a la comunión, a la participación en la vida trinitaria de Dios.

La semejanza

En este capítulo, la autora explica la diferencia entre ser imagen y ser semejanza de Dios. Ser imagen de Dios es un don que nos ha sido dado por la creación, que nos constituye como personas y que no podemos perder. Ser semejanza de Dios es una tarea que nos ha sido encomendada por la creación, que nos implica como agentes morales y que podemos realizar o frustrar. Ser semejanza de Dios consiste en conformar nuestra voluntad con la voluntad de Dios, en vivir según sus mandamientos y en seguir el ejemplo de Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Ser semejanza de Dios supone un camino de conversión, de purificación y de crecimiento en la gracia.

La caída

En este capítulo, la autora aborda el tema del pecado original y sus consecuencias para el hombre y el mundo. El pecado original es la desobediencia de nuestros primeros padres, que quisieron ser como dioses sin Dios, rompiendo la armonía original entre ellos, con Dios y con la creación. El pecado original es también una herida que afecta a toda la humanidad, que nos debilita en nuestra naturaleza y nos inclina al mal. El pecado original es, además, una situación de alienación y de sufrimiento, que nos aleja de Dios y de la felicidad. Sin embargo, el pecado original no es la última palabra sobre el hombre, pues Dios no nos abandona, sino que nos ofrece su perdón y su salvación a través de la promesa y la realización de la redención en Cristo.

Conclusión

El libro “Creados a su imagen” de Isabel Saiz Ros es una obra de gran valor para comprender mejor quiénes somos y qué sentido tiene nuestra existencia. La autora nos invita a redescubrir la belleza y la verdad de nuestra condición humana, creada por Dios y destinada a Dios. El libro nos ayuda también a afrontar los desafíos y las dificultades de nuestro tiempo, que ponen en cuestión la identidad y la dignidad de la persona humana. El libro nos propone, finalmente, un camino de esperanza y de alegría, basado en la confianza en el amor de Dios, que nos ha creado a su imagen y nos llama a ser semejantes a él.

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