De locis theologicis – M. Cano

La teología es una ciencia que busca comprender y explicar la revelación de Dios a los hombres, utilizando para ello diversas fuentes o criterios de verdad. Pero, ¿cuáles son esas fuentes y cómo se relacionan entre sí? ¿Qué autoridad tienen y cómo se aplican al estudio de los misterios divinos? Estas son algunas de las preguntas que se plantea y responde el tratado “De locis theologicis” de Melchor Cano, una obra cumbre del Siglo de Oro español y de la Escuela de Salamanca, que ha influido decisivamente en el desarrollo posterior de la teología católica.

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De locis theologicis (MAIOR)
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De locis theologicis (MAIOR)
  • De locis theologicis (MAIOR)
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Ficha técnica

  • Autor: Melchor Cano (1509-1560), sacerdote dominico, catedrático de teología en Salamanca, obispo de Canarias y uno de los principales teólogos del Concilio de Trento.
  • Temática: Teología fundamental, metodología teológica, fuentes de la teología, criterios de autoridad, relación entre fe y razón.
  • Edición: De locis theologicis, Ediciones Biblioteca de Autores Cristianos, BAC, Madrid, 2006, 927 pp. Traducción al español con notas críticas e introducción general por Juan Belda Plans.

Comentario del libro “De locis theologicis”

El propósito y el método del tratado

Melchor Cano escribió este tratado entre 1551 y 1554, con la intención de ofrecer una síntesis sistemática y ordenada de las fuentes o lugares (loci) de la teología, es decir, los principios o argumentos que sirven para demostrar o ilustrar las verdades reveladas por Dios. Su obra se inspira en parte en la lógica aristotélica y en la retórica clásica, pero también en la tradición patrística y escolástica, especialmente en Santo Tomás de Aquino.

El método que sigue Melchor Cano consiste en exponer cada una de las fuentes de la teología según su naturaleza, su autoridad, su uso y sus límites. Para ello, recurre a una amplia erudición bíblica, histórica y filosófica, así como a un riguroso análisis crítico y dialéctico. Su estilo es claro, elegante y persuasivo, aunque a veces también polémico y sarcástico.

Los diez lugares de la teología

Melchor Cano distingue diez lugares o fuentes de la teología, que ordena según su mayor o menor autoridad. Estos son:

  • La Sagrada Escritura: Es el lugar principal y más seguro de la teología, pues contiene la palabra inspirada por Dios. Sin embargo, no basta con leerla literalmente, sino que hay que interpretarla según el sentido espiritual y el contexto histórico. Para ello, se requiere la ayuda de otras fuentes.
  • La Tradición Apostólica: Es el conjunto de enseñanzas transmitidas por los apóstoles y sus sucesores, que no están escritas en la Biblia pero que pertenecen a la revelación divina. La Tradición se conserva fielmente en la Iglesia católica y se expresa especialmente en los símbolos o credos, los sacramentos y el culto.
  • La autoridad de la Iglesia católica: Es el juicio infalible que tiene la Iglesia sobre las verdades reveladas por Dios. La Iglesia es el único intérprete legítimo y auténtico de la Escritura y la Tradición. Su autoridad se ejerce principalmente por medio del magisterio ordinario (los obispos unidos al papa) y extraordinario (los concilios ecuménicos y las definiciones papales).
  • La autoridad de los Concilios ecuménicos: Son las asambleas universales de los obispos convocadas por el papa para tratar asuntos doctrinales o disciplinares. Sus decisiones son irreformables e infalibles cuando definen una verdad de fe o una norma moral con la aprobación del papa.
  • La autoridad del sumo pontífice: Es el poder supremo que tiene el papa sobre toda la Iglesia como vicario de Cristo y sucesor de Pedro. Su autoridad es infalible cuando define una verdad de fe o una norma moral de forma solemne y definitiva, sin necesidad del consentimiento de los obispos o de la Iglesia.
  • La doctrina de los Padres de la Iglesia: Son los escritores eclesiásticos de los primeros siglos que se distinguieron por su santidad, su ortodoxia y su sabiduría. Sus obras son testimonios valiosos de la Tradición apostólica y fuentes de ilustración para la teología. Sin embargo, no son infalibles ni tienen la misma autoridad que la Escritura o la Iglesia.
  • La doctrina de los doctores escolásticos y canonistas: Son los teólogos y juristas medievales que se dedicaron al estudio sistemático y racional de la fe y el derecho. Sus obras son útiles para profundizar y aclarar las verdades reveladas por Dios. Sin embargo, no son infalibles ni tienen la misma autoridad que la Escritura o la Iglesia.
  • La verdad racional humana: Es el conocimiento natural que tiene el hombre sobre Dios y las cosas creadas por medio de la razón. La verdad racional es compatible con la fe y puede servir para demostrar o ilustrar algunas verdades reveladas por Dios. Sin embargo, no puede alcanzar los misterios sobrenaturales ni contradecirlos.
  • La doctrina de los filósofos: Son los pensadores paganos o no cristianos que se ocuparon de las cuestiones naturales o morales. Su doctrina puede contener algunas verdades racionales que coinciden con la fe o que la ayudan a comprender mejor. Sin embargo, también puede contener muchos errores o falsedades que se oponen a la fe o que la confunden.
  • La historia: Es el relato veraz de los hechos pasados que tienen alguna relación con la fe o con la Iglesia. La historia puede servir para confirmar o iluminar algunas verdades reveladas por Dios. Sin embargo, también puede ser falsa o incierta, por lo que hay que examinarla críticamente.

La valoración y la actualidad del tratado

El tratado “De locis theologicis” de Melchor Cano es una obra maestra de la teología católica, que ha marcado un hito en la historia del pensamiento cristiano. Su aportación más original y relevante es haber establecido una clasificación sistemática y jerárquica de las fuentes de la teología, así como haber definido sus características, sus funciones y sus límites. Su obra ha sido elogiada y citada por muchos autores posteriores, entre ellos el papa Benedicto XVI.

El tratado “De locis theologicis” conserva una gran actualidad y vigencia para el estudio y la práctica de la teología hoy en día. Su lectura nos ayuda a comprender mejor el origen, el contenido y el sentido de la revelación divina, así como a discernir los criterios de verdad y autoridad que deben guiar nuestro conocimiento y nuestra adhesión a la fe. Su obra nos invita también a dialogar con las diversas corrientes filosóficas e históricas que han influido o influyen en el pensamiento teológico, sin perder de vista el fundamento y el fin último de la teología: el amor a Dios y al prójimo.

Conclusión

“De locis theologicis” es un tratado imprescindible para todo aquel que quiera conocer y profundizar en la teología católica. Su autor, Melchor Cano, fue un gran humanista, filósofo y teólogo, que supo combinar con maestría la fidelidad a la tradición cristiana con la apertura al progreso cultural y científico. Su obra es un modelo de rigor, claridad y elegancia, que nos ofrece una visión sintética y ordenada de las fuentes o lugares de la teología.

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