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Homilía para el Domingo de Ramos – Ciclo B

Lecturas de este domingo:

  • Primera Lectura: Isaías 50, 4-7
  • Salmo Responsorial: Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
  • Segunda Lectura: Filipenses 2, 6-11
  • Evangelio: Marcos 14, 1-15, 47

Notas para la Reflexión:

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, en este Domingo de Ramos, iniciamos la Semana Santa, el tiempo litúrgico más sagrado para los cristianos. Las lecturas de hoy nos invitan a sumergirnos en la pasión y la entrega de Jesús, quien se humilló a sí mismo por amor a nosotros.

En la primera lectura, del profeta Isaías, contemplamos la figura del Siervo de Dios, quien acepta con docilidad la voluntad del Padre, confiando plenamente en su providencia incluso en medio del sufrimiento. Esta actitud de confianza y abandono en Dios nos interpela a nosotros hoy, invitándonos a confiar en la fidelidad del Señor en todas las circunstancias de nuestra vida.

El Salmo Responsorial nos lleva a proclamar la confianza en Dios en medio de las pruebas. A pesar del sufrimiento y la aparente ausencia de Dios, el salmista confía en que Dios no lo abandonará, y esta confianza se convierte en fuente de esperanza para nosotros, recordándonos que, incluso en los momentos más oscuros, Dios está con nosotros.

En la segunda lectura, San Pablo nos presenta el himno cristológico, que nos muestra la humillación y exaltación de Cristo. Jesús, siendo de condición divina, se hizo uno de nosotros, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Esta exaltación de Cristo nos revela su amor insondable por la humanidad, su entrega total por nuestra salvación.

Finalmente, en el Evangelio según Marcos, contemplamos la traición de Judas, la negación de Pedro y el juicio injusto de Jesús. Hoy nos encontramos ante un pasaje evangélico lleno de simbolismo y significado, el relato de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, un acontecimiento que nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del reinado de Cristo y nuestra respuesta a su llamado.

En este relato, vemos a Jesús montando un humilde borrico, cumpliendo así una profecía de Zacarías que anunciaba la llegada del Mesías. No viene como un rey terrenal con pompa y circunstancia, sino como un rey de paz y humildad, rompiendo los arcos de guerra y estableciendo un reino de amor y justicia. Jesús no busca el poder político ni la violencia, sino que su realeza se manifiesta en la entrega total al plan del Padre, en la obediencia a su voluntad divina.

Los discípulos, al cubrir el camino con sus mantos y aclamar a Jesús con gritos de “¡Hosanna!”, reconocen en él al Mesías prometido, al hijo de David que viene en nombre del Señor. Esta aclamación, que originalmente era una súplica por ayuda, se transforma en un cántico de júbilo y esperanza ante la presencia del Salvador. Es un llamado a reconocer en Jesús al verdadero Rey, al que trae la salvación y el reinado de Dios sobre nuestras vidas.

Pero esta entrada triunfal también nos confronta con la realidad de nuestra propia respuesta a Jesús. Así como la multitud que lo aclamó luego lo rechazaría y pediría su crucifixión, también nosotros enfrentamos la elección de acoger o rechazar a Cristo como Rey de nuestras vidas. ¿Estamos dispuestos a seguirlo en su camino de humildad y servicio, o preferimos buscar poder y reconocimiento mundano?

La figura de los niños en este relato nos recuerda la importancia de la humildad y la sencillez en nuestra relación con Dios. Jesús nos llama a acercarnos a él con la confianza y la inocencia de un niño, reconociendo nuestra pequeñez y dependencia de su gracia.

Así, queridos hermanos y hermanas, en este Domingo de Ramos, mientras aclamamos a Jesús como nuestro Rey y Salvador, recordemos también nuestra llamada a seguirlo con humildad y entrega. Que su entrada triunfal en Jerusalén nos inspire a abrirle las puertas de nuestro corazón, para que pueda reinar en nosotros con su amor y misericordia. Amen.

Mensaje de Fe:

Que en este Domingo de Ramos renovemos nuestra fe en Cristo, quien por amor se entregó hasta la muerte en la cruz. Que confiemos en su promesa de salvación y nos abramos a su gracia transformadora en nuestras vidas.

Mensaje de Esperanza:

Que la pasión y muerte de Jesús nos llenen de esperanza, recordándonos que, incluso en medio del sufrimiento, Dios está obrando nuestro bien. Que en esta Semana Santa renovemos nuestra esperanza en la victoria final de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Mensaje de Caridad:

Que el ejemplo de Jesús nos inspire a vivir la caridad con Dios y con nuestros hermanos. Que nos despojemos de nuestro egoísmo y nos entreguemos generosamente al servicio de los demás, imitando el amor sacrificial de Cristo en la cruz.

Características:

  • Duración Aproximada de la Homilía: 10-15 minutos.
  • Dirigida a: La comunidad parroquial reunida para celebrar el Domingo de Ramos.
  • Frase Conclusiva: En esta Semana Santa, que el amor de Cristo nos impulse a seguir sus pasos con fe, esperanza y caridad, para que podamos participar plenamente en su victoria sobre el pecado y la muerte. Amén.

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