El Credo a cámara lenta – Ronald A. Knox

El Credo es la síntesis de la fe cristiana, el compendio de los misterios que profesamos y creemos. Sin embargo, muchas veces lo rezamos de forma rutinaria, sin detenernos a reflexionar sobre su significado y su alcance. ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que creemos en Dios Padre, en Jesucristo, en el Espíritu Santo, en la Iglesia, en la resurrección de la carne? ¿Qué implicaciones tiene para nuestra vida cotidiana el hecho de adherirnos a estas verdades reveladas?

Para ayudarnos a profundizar en el contenido y la belleza del Credo, el padre Ronald A. Knox, uno de los más destacados teólogos y literatos ingleses del siglo XX, nos ofrece en este libro una serie de meditaciones que van desgranando -“a cámara lenta”- cada una de las frases del Credo de los Apóstoles, con su característico estilo, claro, sencillo y brillante, salpicado de sentido del humor. Con lucidez poco común, inserta comentarios, ejemplos y anécdotas que descubren facetas nuevas de los misterios de la fe.

Ficha técnica

  • Autor: Ronald A. Knox
  • Temática: Teología, espiritualidad, catequesis

Comentario del libro “El Credo a cámara lenta”

El libro se divide en doce capítulos, correspondientes a las doce frases del Credo de los Apóstoles. Cada capítulo consta de tres partes: una introducción, una exposición doctrinal y una aplicación práctica. El autor sigue un método didáctico y ameno, que combina la erudición con la sencillez, la profundidad con la claridad, la ortodoxia con la originalidad.

Creo en Dios Padre

En el primer capítulo, Knox explica el sentido de la palabra “creo”, que implica una adhesión personal y libre a Dios, que se nos revela como Padre. El autor destaca la novedad y la riqueza de esta revelación, que nos muestra el amor y la misericordia de Dios, que nos ha creado por amor y nos ha llamado a ser sus hijos. Knox también reflexiona sobre el misterio de la Trinidad, que nos revela que Dios es una comunión de personas, y sobre el atributo de la omnipotencia divina, que no se opone a la libertad humana, sino que la respeta y la sostiene.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor

En el segundo capítulo, Knox profundiza en el misterio de la encarnación, que nos muestra que Dios se ha hecho hombre por amor a nosotros, para salvarnos y para enseñarnos el camino de la santidad. El autor explica el significado de los títulos de Jesús: Cristo, que significa el ungido, el mesías esperado por Israel; Hijo, que expresa su relación única y eterna con el Padre; y Señor, que indica su soberanía y su divinidad. Knox también resalta la importancia de la virginidad de María, que es signo de su fe y de su cooperación con el plan de Dios.

Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen

En el tercer capítulo, Knox se detiene en el misterio de la concepción virginal de Jesús, que es fruto de la acción del Espíritu Santo, que es el amor de Dios. El autor muestra cómo este misterio revela la dignidad y la pureza de María, que es la madre de Dios y la madre de la Iglesia, y cómo también nos habla de la gratuidad y la generosidad de Dios, que nos da a su Hijo como un don inmerecido. Knox también reflexiona sobre el significado de la pobreza y la humildad del nacimiento de Jesús en Belén, que nos invita a acogerlo con sencillez y alegría.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado

En el cuarto capítulo, Knox medita sobre el misterio de la pasión y muerte de Jesús, que es el culmen de su amor por nosotros, que nos redime de nuestros pecados y nos reconcilia con el Padre. El autor analiza las causas y las circunstancias de la condena de Jesús, que fue víctima de la injusticia y la cobardía humanas, y que sufrió el abandono y la traición de sus discípulos. Knox también destaca el valor salvífico y ejemplar de la cruz de Jesús, que nos muestra el camino de la entrega y del perdón.

Descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos

En el quinto capítulo, Knox contempla el misterio de la resurrección de Jesús, que es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. El autor explica el sentido de la expresión “descendió a los infiernos”, que significa que Jesús fue al lugar de los muertos para anunciarles la buena noticia de la salvación. Knox también describe las pruebas y las características de la resurrección de Jesús, que no fue una simple vuelta a la vida terrena, sino una transformación gloriosa, que anticipa la nuestra.

Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso

En el sexto capítulo, Knox reflexiona sobre el misterio de la ascensión de Jesús, que es su entrada triunfal en la gloria del Padre, donde intercede por nosotros y nos prepara un lugar. El autor aclara el significado de la expresión “sentado a la derecha de Dios”, que indica la plenitud de la autoridad y el poder de Jesús, que es el rey y el juez de la historia. Knox también resalta la importancia de la promesa de Jesús de enviar el Espíritu Santo, que es el don que nos hace partícipes de su vida divina.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos

En el séptimo capítulo, Knox se ocupa del misterio de la segunda venida de Jesús, que será el cumplimiento de su obra salvadora y el establecimiento definitivo de su reino. El autor advierte de la necesidad de estar preparados para ese día, que será el día del juicio, en el que cada uno recibirá según sus obras. Knox también consuela a los que esperan con amor y confianza la venida de Jesús, que será el día de la recompensa, en el que veremos a Dios cara a cara y gozaremos de su presencia para siempre.

Creo en el Espíritu Santo

En el octavo capítulo, Knox se centra en el misterio del Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, que procede del Padre y del Hijo, y que es el alma de la Iglesia y el principio de nuestra vida sobrenatural. El autor expone las principales misiones y manifestaciones del Espíritu Santo en la historia de la salvación, desde la creación hasta Pentecostés, pasando por la encarnación y la resurrección. Knox también enumera los dones y los frutos del Espíritu Santo, que nos ayudan a vivir según la voluntad de Dios y a dar testimonio de su amor.

Creo en la santa Iglesia católica, la comunión de los santos

En el noveno capítulo, Knox explica el misterio de la Iglesia, que es el cuerpo místico de Cristo, la familia de Dios, la esposa del Cordero, la madre de los creyentes. El autor describe las notas distintivas de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica, que expresan su unidad, su santidad, su universalidad y su fidelidad. Knox también habla de la comunión de los santos, que es la solidaridad y la intercesión entre los miembros de la Iglesia, tanto los que están en la tierra como los que están en el cielo o en el purgatorio.

Creo en el perdón de los pecados

En el décimo capítulo, Knox trata el misterio del perdón de los pecados, que es el fruto de la pasión y muerte de Jesús, que nos ha reconciliado con Dios y con los hermanos. El autor distingue entre el pecado original, que es la herida que afecta a toda la humanidad, y los pecados personales, que son las ofensas que cometemos contra Dios y contra el prójimo. Knox también expone los medios que Dios nos ha dado para obtener el perdón de los pecados, especialmente el bautismo y la confesión, que son los sacramentos de la iniciación cristiana y de la reconciliación.

Creo en la resurrección de la carne

En el undécimo capítulo, Knox aborda el misterio de la resurrección de la carne, que es la esperanza de los cristianos, que creemos que al final de los tiempos, nuestros cuerpos resucitarán y se unirán a nuestras almas, para participar de la gloria de Dios. El autor aclara el sentido de la expresión “resurrección de la carne”, que no significa una restauración de la vida terrena, sino una transformación gloriosa, semejante a la de Jesús resucitado. Knox también responde a algunas objeciones y dificultades que se plantean sobre este misterio, apelando a la fe y a la razón.

Creo en la vida eterna

En el duodécimo y último capítulo, Knox contempla el misterio de la vida eterna, que es el destino final de los hombres, que estamos llamados a vivir para siempre en la comunión con Dios y con los santos. El autor describe las características de la vida eterna, que es una vida de felicidad, de conocimiento, de amor y de alabanza. Knox también habla de las realidades últimas que nos esperan: el cielo, el purgatorio y el infierno, que son los estados definitivos de los que mueren en gracia o en pecado.

Conclusión

El libro “El Credo a cámara lenta” de Ronald A. Knox es una obra maestra de la teología y la literatura, que nos ofrece una visión profunda y atractiva de los misterios de la fe cristiana. Con un lenguaje accesible y elegante, el autor nos ayuda a comprender y a amar el Credo, que es el tesoro de nuestra fe y el fundamento de nuestra esperanza. Se trata de un libro que no solo ilumina la mente, sino que también enciende el corazón, y que nos invita a renovar nuestro compromiso con Cristo y con su Iglesia.

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