El duelo de Athenea – Javier Hernández-Pacheco

¿Qué relación hay entre la guerra, la milicia y el humanismo? Esta es la pregunta que se plantea el filósofo Javier Hernández-Pacheco en su obra “El duelo de Athenea”, publicada por Ediciones Encuentro en la sección de ensayo. En este libro, el autor nos ofrece una reflexión profunda y original sobre el sentido y el valor de la virtud cívica y militar, frente al pacifismo que considera como una forma de egoísmo y de decadencia moral. Para ello, recurre a las fuentes clásicas del pensamiento griego y romano, así como a autores modernos como Kant y Hegel, mostrando cómo la defensa de la libertad y la justicia requiere de una disposición a luchar y a sacrificarse por el bien común. Desde una perspectiva creyente y en sintonía con el magisterio de la Iglesia católica, Hernández-Pacheco nos invita a recuperar el sentido de la piedad, entendida como el respeto y el amor a la patria, a la ley y a los dioses.

Ficha técnica

  • Autor: Javier Hernández-Pacheco
  • Temática: Filosofía

Comentario del libro “El duelo de Athenea”

El pacifismo como síntoma de crisis

El punto de partida del libro es el análisis crítico del pacifismo, que el autor define como la actitud de rechazo a toda forma de violencia y de guerra, sin distinción entre la agresión y la defensa, entre el tirano y el oprimido, entre el justo y el injusto. Según Hernández-Pacheco, el pacifismo es una ideología que se ha impuesto en nuestra cultura como un postulado de nuestra autoconciencia moral, pero que en realidad esconde una profunda contradicción y una grave irresponsabilidad. Por un lado, el pacifismo se basa en una concepción abstracta y universalista de la humanidad, que ignora la diversidad y la pluralidad de los pueblos, las culturas y las tradiciones. Por otro lado, el pacifismo se muestra indiferente ante la amenaza de la barbarie, que no respeta los derechos humanos ni las normas del derecho internacional, y que pretende imponer su voluntad por la fuerza. El pacifismo, lejos de ser una expresión de solidaridad y de compasión, es una manifestación de egoísmo y de cobardía, que renuncia a defender los valores y los principios que sustentan la convivencia civilizada.

La guerra como realidad humana

Frente al pacifismo, el autor reivindica la guerra como una realidad humana, que no puede ser eliminada ni negada, sino que debe ser afrontada con inteligencia y con valor. La guerra, según Hernández-Pacheco, no es un mal absoluto ni un fenómeno irracional, sino una forma de acción política que tiene como fin la conservación y la promoción del bien común. La guerra no es una simple lucha por la supervivencia o por el poder, sino una respuesta a la injusticia y a la opresión, una defensa de la libertad y de la dignidad, una afirmación de la identidad y de la soberanía. La guerra, en definitiva, es una expresión de la voluntad humana de vivir según la razón y la ley, y no según el capricho y la violencia.

La milicia como virtud cívica

Para comprender el sentido y el valor de la guerra, el autor recupera el concepto de milicia, que entiende como la virtud cívica que capacita al ciudadano para participar activamente en la defensa de la patria y de la república. La milicia, según Hernández-Pacheco, no es una mera profesión o una actividad técnica, sino una disposición moral que implica el amor a la comunidad, el respeto a la ley, el deber de obediencia, el honor de servir, el coraje de combatir y el sacrificio de morir. La milicia, en suma, es la expresión de la piedad, entendida como el sentimiento y el deber que vincula al ciudadano con su patria, con su ley y con sus dioses.

El humanismo como horizonte ético

El autor sitúa su reflexión sobre la guerra y la milicia en el marco del humanismo, que define como la concepción filosófica que reconoce la dignidad y el valor de la persona humana, y que propone como fin último de la vida el desarrollo de las capacidades y los talentos que la distinguen de los demás seres. El humanismo, según Hernández-Pacheco, no es una doctrina cerrada ni una ideología excluyente, sino un horizonte ético que se nutre de las fuentes clásicas del pensamiento griego y romano, y que se enriquece con las aportaciones del cristianismo y de la modernidad. El humanismo, en definitiva, es la aspiración a vivir una vida buena, una vida conforme a la naturaleza y a la razón, una vida plena de sentido y de felicidad.

Conclusión

“El duelo de Athenea” es un libro que nos invita a reflexionar sobre la guerra, la milicia y el humanismo, desde una perspectiva filosófica que combina el rigor y la profundidad con la claridad y la accesibilidad. El autor nos ofrece una visión crítica y original sobre el pacifismo, que considera como una forma de decadencia moral y de renuncia a la libertad. Al mismo tiempo, nos propone una visión positiva y constructiva sobre la guerra, que considera como una forma de acción política y de virtud cívica. El libro nos muestra cómo la defensa de la patria y de la república requiere de una disposición a luchar y a sacrificarse por el bien común, y cómo esta disposición se funda en el sentimiento y el deber de la piedad. El libro nos ilustra cómo la guerra y la milicia se inscriben en el horizonte del humanismo, que reconoce la dignidad y el valor de la persona humana, y que propone como fin último de la vida el desarrollo de las capacidades y los talentos que la distinguen de los demás seres. El libro, en definitiva, es una obra que nos interpela y nos estimula a pensar sobre la realidad humana y sobre el sentido de la vida.

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