El respeto a la creación – J.-R. Flecha

La cuestión ecológica es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. El cuidado de la casa común, como la llama el papa Francisco en su encíclica Laudato si’, es una responsabilidad de todos los seres humanos, pero especialmente de los cristianos, que creemos que Dios es el creador y el dueño de todo lo que existe. ¿Qué nos dice la fe cristiana sobre el respeto a la creación? ¿Qué aportaciones ha hecho la Iglesia a lo largo de la historia en este ámbito? ¿Qué podemos hacer nosotros hoy para colaborar con Dios en la conservación y el mejoramiento del mundo? Estas son algunas de las preguntas que aborda el libro “El respeto a la creación” de José-Román Flecha Andrés, profesor de Teología Moral y miembro de la Comisión Episcopal Española para la Defensa de la Vida.

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El respeto a la creación (IGLESIA Y SOCIEDAD) El respeto a la creación (IGLESIA Y SOCIEDAD) 1 Opiniones

Ficha técnica

  • Autor: José-Román Flecha Andrés
  • Temática: Teología moral, ecología, Iglesia y sociedad
  • Editorial: Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)
  • Año de publicación: 2001
  • Número de páginas: 160

Comentario del libro “El respeto a la creación”

El libro se divide en cuatro capítulos, precedidos por una introducción y seguidos por una conclusión. En cada capítulo, el autor recorre diferentes momentos y aspectos de la historia cristiana, mostrando los signos de un respeto a la creación que viene exigido por la misma fe cristiana. A continuación, se resumen brevemente los contenidos de cada capítulo.

La creación como obra de Dios

En este capítulo, el autor expone la doctrina bíblica y teológica sobre la creación como obra de Dios. Destaca que Dios crea por amor, no por necesidad, y que todo lo creado es bueno y refleja su gloria. También subraya que Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza, dándole una dignidad única y una vocación de dominio responsable sobre las demás criaturas. Por último, señala que la creación está sometida a la providencia divina, que cuida y sostiene todo lo que existe.

La creación como lugar de encuentro con Dios

En este capítulo, el autor muestra cómo la creación es un lugar de encuentro con Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Resalta que Dios se revela a través de las obras de sus manos, invitando al ser humano a reconocerlo, alabarlo y darle gracias. También indica que Jesucristo es el centro y el sentido de toda la creación, ya que él es el Verbo hecho carne, el primogénito de toda criatura y el reconciliador de todas las cosas. Asimismo, destaca que el Espíritu Santo es el aliento y la fuerza vital de la creación, que renueva y transforma todo lo creado.

La creación como tarea del hombre

En este capítulo, el autor explica cómo la creación es una tarea del hombre, que debe colaborar con Dios en su cuidado y perfeccionamiento. Resalta que el ser humano tiene una misión de cultivar y guardar la tierra, ejerciendo un dominio responsable y solidario sobre las demás criaturas. También advierte de los pecados contra la creación, como la idolatría, la codicia, el egoísmo y la violencia, que dañan tanto al hombre como al medio ambiente. Por otro lado, muestra algunos ejemplos históricos de respeto a la creación por parte de santos, místicos y movimientos eclesiales.

La creación como signo escatológico

En este capítulo, el autor presenta la creación como signo escatológico, es decir, como anticipación y promesa del destino final del hombre y del mundo. Destaca que la creación está llamada a participar de la gloria de Dios, cuando él sea todo en todos. También subraya que Jesucristo es el principio y el fin de toda la historia, ya que él ha vencido al pecado y a la muerte con su resurrección. Además, indica que el Espíritu Santo es el anticipo y la garantía de nuestra herencia, que nos hace gemir y esperar con la creación la plena manifestación de los hijos de Dios.

Conclusión

El libro “El respeto a la creación” de José-Román Flecha Andrés es una obra breve pero profunda, que ofrece una visión integral y coherente de la relación entre la fe cristiana y el cuidado de la casa común. El autor combina el rigor teológico con la claridad expositiva, y apoya sus argumentos en fuentes bíblicas, patrísticas, magisteriales y espirituales. El libro es una invitación a contemplar y a actuar, a reconocer a Dios en la creación y a colaborar con él en su conservación y mejoramiento. Es un libro que nos ayuda a vivir nuestra vocación de hijos de Dios y de administradores de su obra.

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