Entrañas de misericordia – L. M.ª Mendizábal

“Entrañas de misericordia” es un libro que recoge las meditaciones de Ejercicios espirituales que el P. Luis M. Mendizábal, sacerdote jesuita y reconocido teólogo de la espiritualidad del Corazón de Cristo, impartió a los obispos de la Conferencia Episcopal Española. El libro se basa en el magisterio de san Juan Pablo II, especialmente en su encíclica Dives in misericordia, y tiene como objetivo ayudar al lector a profundizar en el misterio del amor misericordioso de Dios, que se revela plenamente en el Corazón de Jesús.

Ficha técnica

  • Autor: Luis M.ª Mendizábal Ostolaza, S.J.
  • Temática: Espiritualidad cristiana, Ejercicios espirituales, Misericordia divina

Comentario del libro “Entrañas de misericordia”

El libro se divide en diez capítulos, que corresponden a las diez meditaciones que el autor propone para realizar los Ejercicios espirituales. Cada capítulo consta de tres partes: una introducción, que sitúa el tema y el contexto; un desarrollo, que expone el contenido teológico y espiritual; y una conclusión, que invita a la oración y a la acción.

El amor misericordioso de Dios

El primer capítulo presenta el amor misericordioso de Dios como el centro de la revelación bíblica y de la historia de la salvación. El autor afirma que Dios es amor, y que su amor es misericordioso, es decir, que se compadece de la miseria humana y la transforma en gracia. El amor misericordioso de Dios se manifiesta de modo supremo en la encarnación, la pasión, la muerte y la resurrección de su Hijo, Jesucristo, que es el rostro visible de la misericordia del Padre.

El Corazón de Cristo, fuente de misericordia

El segundo capítulo se centra en el Corazón de Cristo, que es el símbolo y la realidad de su amor misericordioso. El autor explica que el Corazón de Cristo es el lugar donde se encuentran el amor divino y el amor humano, y que desde él brota la vida y la salvación para todos los hombres. El Corazón de Cristo es también el modelo y la escuela de la misericordia, que nos enseña a amar como él nos ha amado.

La Iglesia, sacramento de misericordia

El tercer capítulo trata de la Iglesia, que es el cuerpo místico de Cristo y el sacramento universal de la salvación. El autor sostiene que la Iglesia es la prolongación de la misión de Cristo en el mundo, y que por eso debe ser signo e instrumento de la misericordia de Dios para todos los hombres, especialmente para los más pobres y necesitados. La Iglesia es también la comunidad de los discípulos de Cristo, que están llamados a vivir la misericordia en su vida personal y comunitaria, y a ser testigos de la misma ante el mundo.

La Virgen María, madre de misericordia

El cuarto capítulo se dedica a la Virgen María, que es la madre de Cristo y de la Iglesia, y la madre de misericordia. El autor destaca que María es la primera y la más perfecta discípula de Cristo, que acogió con fe y amor la misericordia de Dios en su vida, y que cooperó plenamente con la obra de la redención. María es también la madre que nos acompaña y nos ayuda en nuestro camino de conversión y de santidad, y que intercede por nosotros ante su Hijo.

El hombre, destinatario de la misericordia

El quinto capítulo se ocupa del hombre, que es el destinatario de la misericordia de Dios y el sujeto de la respuesta a la misma. El autor señala que el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios, y que por eso tiene una dignidad y un valor inalienables. El hombre es también pecador, que necesita del perdón y de la gracia de Dios para ser liberado del mal y de la muerte. El hombre es, finalmente, llamado a la comunión con Dios y con los demás, y a la plenitud de la vida eterna.

El pecado, obstáculo para la misericordia

El sexto capítulo se refiere al pecado, que es el obstáculo para la misericordia de Dios y la causa de la ruptura de la comunión con él y con los demás. El autor indica que el pecado es una ofensa a Dios, que hiere su amor y su justicia, y que daña al hombre, que se aleja de su verdad y de su bien. El pecado es también una realidad social, que afecta a las estructuras y a las relaciones humanas, y que genera injusticia y violencia. El pecado es, por último, una esclavitud, que impide al hombre ser libre y feliz.

El perdón, fruto de la misericordia

El séptimo capítulo habla del perdón, que es el fruto de la misericordia de Dios y la condición para la restauración de la comunión con él y con los demás. El autor subraya que el perdón es un don de Dios, que nos ofrece gratuitamente su misericordia y nos reconcilia con él y con la Iglesia. El perdón es también una tarea del hombre, que debe acoger la misericordia de Dios con arrepentimiento y fe, y que debe practicar la misericordia con el prójimo, perdonando y pidiendo perdón.

La cruz, signo de la misericordia

El octavo capítulo se enfoca en la cruz, que es el signo de la misericordia de Dios y la fuente de la salvación para el hombre. El autor afirma que la cruz es el lugar donde se revela el amor misericordioso de Dios, que entrega a su Hijo por nosotros, y donde se realiza la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. La cruz es también el camino que el hombre debe seguir para unirse a Cristo y participar de su gloria, y el medio que el hombre debe emplear para colaborar con Cristo en la redención del mundo.

La resurrección, manifestación de la misericordia

El noveno capítulo se refiere a la resurrección, que es la manifestación de la misericordia de Dios y el fundamento de la esperanza para el hombre. El autor explica que la resurrección es el acto supremo de la misericordia de Dios, que resucita a su Hijo de entre los muertos, y que lo constituye como Señor y Salvador de la humanidad. La resurrección es también la promesa de la misericordia de Dios, que nos asegura la vida eterna y la resurrección de la carne, y que nos llama a vivir como hijos de la luz y de la vida.

La eucaristía, memorial de la misericordia

El décimo y último capítulo se ocupa de la eucaristía, que es el memorial de la misericordia de Dios y el alimento de la vida para el hombre. El autor dice que la eucaristía es el sacramento por excelencia de la misericordia de Dios, que nos hace partícipes de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y que nos comunica su gracia y su amor. La eucaristía es también la escuela de la misericordia, que nos forma en la caridad y en la solidaridad, y que nos envía a ser testigos de la misericordia en el mundo.

Conclusión

“Entrañas de misericordia” es un libro que nos invita a contemplar y a experimentar el amor misericordioso de Dios, que se ha manifestado plenamente en el Corazón de Cristo, y que nos llama a ser misericordiosos como él. El libro es una excelente guía para realizar los Ejercicios espirituales, y también para profundizar en nuestra vida espiritual y en nuestra misión cristiana. El P. Luis M. Mendizábal, con su estilo claro y profundo, nos ofrece una obra de gran valor teológico y pastoral, que nos ayuda a vivir el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco.

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