Hathaway, Hitchcock, Stroheim – Pedro Gutiérrez Recacha

El cine clásico de Hollywood es una fuente inagotable de obras maestras que siguen fascinando a los espectadores de todas las épocas y culturas. Detrás de esas películas hay directores que plasmaron su visión del mundo, su estilo y su personalidad en la gran pantalla. Algunos de ellos, además, tenían una formación católica que influyó en su manera de entender el cine y la vida. Este es el caso de Henry Hathaway, Alfred Hitchcock y Erich von Stroheim, tres cineastas que son objeto de estudio en el libro “Hathaway, Hitchcock, Stroheim” de Pedro Gutiérrez Recacha, publicado por Ediciones Encuentro en la sección “Ensayo”.

Ficha técnica

  • Autor: Pedro Gutiérrez Recacha
  • Temática: Directores de cine y cineastas

Comentario del libro “Hathaway, Hitchcock, Stroheim”

El autor de este libro es Pedro Gutiérrez Recacha, un filósofo y cinéfilo que conoce en profundidad el cine clásico y posee una sólida formación filosófica. Su propósito es mostrar cómo la educación católica de estos tres directores ha dejado su huella en sus obras, tanto en el contenido como en la forma. Para ello, se apoya en el concepto de “imaginación católica”, acuñado por el sociólogo Andrew Greeley, que se refiere a la capacidad de crear relatos que presentan un mundo material como potencialmente sacramental, un Dios como un Padre Amante y unas personas como pecadoras pero bendecidas y capaces de hacer el bien.

Henry Hathaway

Henry Hathaway fue un director versátil que abordó diversos géneros, como el western, el cine negro o el drama. Su cine se caracteriza por una puesta en escena clásica, una narrativa lineal y un realismo documental. Sin embargo, en sus películas también se percibe una dimensión trascendente, que se manifiesta de forma sutil e indirecta. Un ejemplo de ello es la comunión entre los personajes presentes y los ausentes, que suele tener su origen en el sacrificio de uno de ellos. El sacrificio es una forma de trascendencia que implica una donación de la vida por la de otro y una exigencia moral de agradecimiento. Una de sus obras más conocidas es “Yo creo en ti” (1948), basada en hechos reales, donde Hathaway logra dotar a sus imágenes de un doble sentido que sugiere un ambiente religioso.

Alfred Hitchcock

Alfred Hitchcock es considerado el maestro del suspense, el creador de un género que ha influido en generaciones de cineastas. Su cine se distingue por un dominio magistral de la técnica, un uso innovador del sonido y la música, y una exploración de los miedos y las obsesiones humanas. Aunque Hitchcock se alejó de la práctica religiosa, su formación católica está presente en su obra, especialmente en su visión del mal, del pecado y de la culpa. El mal en sus películas no es abstracto ni arbitrario, sino que tiene una causa y una consecuencia. El pecado es una transgresión de la ley moral que genera un conflicto interior y exterior. La culpa es un sentimiento que atormenta al pecador y que solo se puede aliviar con el arrepentimiento y la confesión. Un ejemplo de estas ideas es “Vértigo” (1958), una de sus obras maestras, donde el protagonista sufre una caída moral y física por su obsesión amorosa.

Erich von Stroheim

Erich von Stroheim fue un director que se adelantó a su tiempo, un genio incomprendido que sufrió la censura y el recorte de sus películas. Su cine se caracteriza por un realismo crudo, una estética cuidada y una crítica social. Sus historias suelen estar protagonizadas por personajes corruptos, ambiciosos y depravados, que viven en un mundo de apariencias y falsedades. Sin embargo, en su obra también hay espacio para la compasión, la bondad y la redención. Su formación católica se refleja en su concepción del ser humano como un ser libre pero limitado, capaz de lo mejor y de lo peor. Un ejemplo de ello es “Avaricia” (1924), su obra más ambiciosa y mutilada, donde el dinero se convierte en el ídolo que destruye la vida de los personajes.

Conclusión

El libro “Hathaway, Hitchcock, Stroheim” de Pedro Gutiérrez Recacha es una obra original y rigurosa que aporta una nueva perspectiva sobre el cine clásico de Hollywood. El autor demuestra que la formación católica de estos tres directores no fue un mero dato biográfico, sino que influyó en su manera de hacer cine y de contar historias. El libro es un ejemplo de cómo el cine y la religión pueden dialogar y enriquecerse mutuamente, ofreciendo al espectador una experiencia de sentido y de belleza.

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