La Acción (1893) – M. Blondel

“La Acción (1893)” es una obra de filosofía que aborda el problema del sentido de la vida humana y de la realidad desde la perspectiva de la acción. Su autor, Maurice Blondel, fue un filósofo francés que se propuso dialogar con la cultura moderna desde una posición católica, sin renunciar a la exigencia de la razón ni a la apertura a la trascendencia.

Ficha técnica

  • Autor: Maurice Blondel (1861-1949), filósofo francés, representante del llamado “modernismo católico”, que buscaba una renovación de la teología y de la espiritualidad en diálogo con la ciencia y la filosofía modernas.
  • Temática: Filosofía de la acción, metafísica, ética, teología natural, apologética.

Comentario del libro “La Acción (1893)”

El libro se divide en dos partes: una crítica de la vida y una ciencia de la práctica. En la primera parte, Blondel analiza las diversas formas de acción humana, desde las más elementales hasta las más complejas, y muestra cómo todas ellas implican una búsqueda de sentido y una orientación hacia un fin último. En la segunda parte, Blondel desarrolla una teoría de la acción como principio de conocimiento y de moralidad, y expone las consecuencias metafísicas y religiosas de su planteamiento.

La crítica de la vida

Blondel parte de la observación de que el hombre no se limita a vivir pasivamente, sino que actúa constantemente para transformar el mundo y a sí mismo. La acción es el signo distintivo del ser humano, que lo diferencia de los animales y de las cosas. La acción es también el medio por el cual el hombre se expresa, se comunica y se realiza. La acción es, en definitiva, el modo concreto de existir del hombre.

Pero la acción no es algo simple y homogéneo. Hay diferentes tipos y niveles de acción, que corresponden a diferentes modos de ser y de pensar. Blondel distingue tres formas fundamentales de acción: la acción natural, la acción racional y la acción sobrenatural.

  • La acción natural es aquella que se realiza por instinto, por hábito o por necesidad. Es la forma más básica y común de actuar, que comparte el hombre con los animales. Es una acción determinada por las leyes físicas o biológicas, que no requiere reflexión ni deliberación. Es una acción que busca satisfacer las necesidades vitales o los deseos inmediatos.
  • La acción racional es aquella que se realiza por inteligencia, por voluntad o por libertad. Es la forma más elevada y propia de actuar del hombre, que lo distingue de los animales. Es una acción guiada por la razón, que implica elección y responsabilidad. Es una acción que busca cumplir un fin determinado o un ideal moral.
  • La acción sobrenatural es aquella que se realiza por gracia, por fe o por amor. Es la forma más sublime y perfecta de actuar del hombre, que lo acerca a Dios. Es una acción inspirada por la revelación, que supone adhesión y obediencia. Es una acción que busca participar en el plan divino o en el bien supremo.

Blondel muestra cómo estas tres formas de acción no son independientes ni excluyentes, sino que se relacionan e influyen mutuamente. La acción natural es el punto de partida y el fundamento de toda acción humana, pero no puede ser el punto final ni el criterio único. La acción racional es el desarrollo y el progreso de la acción natural, pero no puede ser el límite ni el fin absoluto. La acción sobrenatural es el cumplimiento y la perfección de la acción racional, pero no puede ser impuesta ni forzada.

Blondel sostiene que toda acción humana implica una búsqueda de sentido y una orientación hacia un fin último. El hombre no puede vivir sin preguntarse por el origen y el destino de su existencia, ni sin aspirar a un bien absoluto e infinito. Pero este sentido y este fin último no pueden ser hallados ni alcanzados por la sola acción natural o racional. Se necesita una acción sobrenatural, que supere las limitaciones y contradicciones de la acción humana, y que revele y realice el designio de Dios sobre el hombre.

La ciencia de la práctica

Blondel propone una teoría de la acción como principio de conocimiento y de moralidad. Según Blondel, la acción no es solo un hecho empírico o un dato psicológico, sino también un acto lógico y un valor ético. La acción es el medio por el cual el hombre conoce la realidad y se conoce a sí mismo, y el criterio por el cual el hombre juzga la verdad y el bien.

Blondel afirma que la acción es la fuente y la norma de todo conocimiento humano. El hombre no puede conocer la realidad sin actuar sobre ella, ni actuar sobre ella sin conocerla. La acción es el vínculo entre el sujeto y el objeto, entre el pensamiento y el ser. La acción es el método por el cual el hombre verifica sus hipótesis y comprueba sus resultados. La acción es el criterio por el cual el hombre distingue lo verdadero de lo falso, lo real de lo ilusorio.

Blondel defiende que la acción es el fundamento y la medida de toda moralidad humana. El hombre no puede actuar sin elegir entre el bien y el mal, ni elegir entre el bien y el mal sin actuar. La acción es la expresión de la voluntad y del carácter del hombre, de sus fines y de sus valores. La acción es el medio por el cual el hombre realiza su vocación y su destino. La acción es el juicio por el cual el hombre se evalúa a sí mismo y a los demás, se aprueba o se condena.

Blondel expone las consecuencias metafísicas y religiosas de su teoría de la acción. Según Blondel, la acción humana revela la existencia y la naturaleza de Dios, así como la relación entre Dios y el hombre. La acción humana manifiesta la trascendencia y la inmanencia de Dios, su libertad y su providencia, su amor y su justicia. La acción humana implica la dependencia y la cooperación del hombre con Dios, su fe y su obediencia, su gracia y su mérito.

Blondel argumenta que la acción humana conduce al reconocimiento de Dios como fin último y bien supremo del hombre. El hombre no puede encontrar ni alcanzar su plenitud ni su felicidad en ningún otro fin o bien que no sea Dios. El hombre no puede actuar sin referirse a Dios, explícita o implícitamente, consciente o inconscientemente. El hombre no puede ignorar ni negar a Dios sin contradecir o frustrar su propia acción.

Blondel sostiene que la acción humana requiere la aceptación de la revelación cristiana como cumplimiento y perfección de la razón humana. El hombre no puede comprender ni realizar plenamente su sentido ni su fin último sin recurrir a la luz y a la fuerza que le ofrece Dios en Cristo. El hombre no puede actuar sin responder a la llamada y al don que le hace Dios en Cristo. El hombre no puede rechazar ni reemplazar a Cristo sin renunciar o traicionar su propia acción.

Conclusión

“La Acción (1893)” es una obra maestra de la filosofía moderna, que ofrece una visión integral y original de la realidad humana desde la perspectiva de la acción. Su autor, Maurice Blondel, fue un pensador audaz y profundo, que supo dialogar con las corrientes filosóficas de su tiempo desde una posición católica, sin renunciar a las exigencias de la razón ni a las exigencias de la fe. Su obra sigue siendo una fuente de inspiración y de desafío para los filósofos cristianos de hoy.

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