La diplomacia pontificia – M. F. Feldkamp

La diplomacia pontificia es una actividad que tiene una larga historia y una gran relevancia en el mundo actual. El libro “La diplomacia pontificia” de Michael F. Feldkamp ofrece una visión panorámica y sintética de esta realidad, desde sus orígenes hasta el presente, con especial atención a los aspectos teológicos, jurídicos e históricos que la caracterizan. Se trata de una obra breve pero rigurosa, que combina el rigor académico con la claridad expositiva, y que pretende ser una introducción accesible y actualizada al tema.

Ficha técnica

  • Autor: Michael F. Feldkamp es un historiador y teólogo alemán, especializado en la historia de la Iglesia católica y la diplomacia pontificia. Ha publicado numerosos libros y artículos sobre estos temas, y ha sido profesor en varias universidades e instituciones eclesiásticas.
  • Temática: El libro aborda la diplomacia pontificia desde una perspectiva histórica, teológica y jurídica, analizando sus fundamentos, su evolución, sus características y sus desafíos actuales. El autor se basa en fuentes documentales y bibliográficas, y ofrece una visión global y equilibrada de la materia.

Comentario del libro “La diplomacia pontificia”

El libro se divide en cuatro capítulos, que corresponden a cuatro grandes períodos históricos: la Antigüedad tardía y la Edad Media, la Edad Moderna, la Edad Contemporánea y el siglo XXI.

La Antigüedad tardía y la Edad Media

En este capítulo, el autor explica los orígenes de la diplomacia pontificia, que se remontan a los primeros siglos del cristianismo, cuando los obispos de Roma enviaban representantes a otras iglesias locales para mantener la comunión eclesial y resolver conflictos doctrinales o disciplinares. Estos representantes eran llamados legados o nuncios, y actuaban en nombre del papa, que era reconocido como el sucesor de San Pedro y el principio de unidad de la Iglesia. El autor destaca el papel de los legados pontificios en los concilios ecuménicos, especialmente en el de Nicea (325), donde se definió la fe trinitaria frente al arrianismo.

El autor también describe el desarrollo de la diplomacia pontificia en la Edad Media, cuando los papas asumieron un papel político más activo en Europa y en Oriente Medio, debido a las invasiones bárbaras, las luchas entre los reinos cristianos, las cruzadas y las amenazas musulmanas. Los legados pontificios se convirtieron en mediadores entre los príncipes cristianos, defensores de los derechos de la Iglesia frente a las injerencias seculares, promotores de la reforma eclesiástica y misioneros entre los pueblos no cristianos. El autor resalta el ejemplo de San Gregorio VII (1073-1085), que reformó la curia romana y estableció las normas para el nombramiento y el funcionamiento de los legados pontificios.

La Edad Moderna

En este capítulo, el autor narra el impacto de la Reforma protestante y del absolutismo monárquico en la diplomacia pontificia. Por un lado, los papas tuvieron que enfrentarse al cisma religioso que dividió a Europa entre católicos y protestantes, y que provocó guerras civiles y religiosas. Por otro lado, los papas tuvieron que defender la independencia y la soberanía de los Estados Pontificios frente a las ambiciones expansionistas de las potencias europeas. Los legados pontificios se dedicaron a apoyar a los católicos perseguidos o minoritarios en los países protestantes o mixtos, a fomentar el diálogo ecuménico con las iglesias reformadas, a participar en las negociaciones de paz entre los estados beligerantes y a impulsar la renovación espiritual y pastoral de la Iglesia católica tras el Concilio de Trento (1545-1563).

El autor subraya el papel de algunos papas destacados en este período, como Pío V (1566-1572), que organizó la Liga Santa contra los turcos y promovió el culto a la Virgen de Guadalupe en América; Sixto V (1585-1590), que reformó la administración de los Estados Pontificios y creó la Congregación para la Propagación de la Fe; o Inocencio XI (1676-1689), que se opuso al galicanismo de Luis XIV de Francia y al nepotismo en la curia romana.

La Edad Contemporánea

En este capítulo, el autor relata las transformaciones de la diplomacia pontificia en los siglos XIX y XX, marcados por el surgimiento del nacionalismo, el liberalismo, el socialismo, el fascismo, el nazismo, el comunismo y la democracia. Los papas tuvieron que afrontar la pérdida de los Estados Pontificios en 1870, que supuso el fin del poder temporal de los sucesores de Pedro y el inicio de la cuestión romana, que se resolvería con los Pactos de Letrán en 1929, por los que se reconocía la soberanía de la Santa Sede sobre el Estado de la Ciudad del Vaticano. Los papas también tuvieron que adaptarse a las nuevas formas de comunicación y transporte, que facilitaron el contacto con las iglesias locales y con los líderes mundiales. Los legados pontificios se multiplicaron y diversificaron, dando lugar a las nunciaturas apostólicas, las delegaciones apostólicas, las internunciaturas apostólicas y las representaciones pontificias.

El autor enfatiza el papel de algunos papas relevantes en este período, como León XIII (1878-1903), que promovió la doctrina social de la Iglesia y el acercamiento a las ciencias modernas; Pío XI (1922-1939), que denunció los totalitarismos y estableció relaciones diplomáticas con varios países; Pío XII (1939-1958), que defendió los derechos humanos y ayudó a los perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial; Juan XXIII (1958-1963), que convocó el Concilio Vaticano II (1962-1965) y lanzó el mensaje Pacem in terris; Pablo VI (1963-1978), que viajó por todo el mundo y dialogó con otras religiones; Juan Pablo II (1978-2005), que contribuyó a la caída del comunismo y a la globalización de la Iglesia; y Benedicto XVI (2005-2013), que renunció al pontificado por motivos de salud y se retiró al monasterio Mater Ecclesiae.

El siglo XXI

En este capítulo, el autor analiza los desafíos y las oportunidades de la diplomacia pontificia en el siglo XXI, caracterizado por la pluralidad religiosa, cultural y política, la crisis económica y social, el terrorismo y las guerras, el cambio climático y la pandemia. Los papas han tenido que afrontar estos problemas con una actitud de diálogo, cooperación y servicio al bien común. Los legados pontificios han seguido siendo los principales instrumentos de la acción diplomática de la Santa Sede, pero también han surgido otras figuras, como los enviados especiales, los observadores permanentes o los mediadores ad hoc.

El autor destaca el papel de los dos papas actuales en este siglo: Francisco (2013- ), que ha impulsado una Iglesia pobre para los pobres, una ecología integral y una cultura del encuentro; y Benedicto XVI emérito (2013- ), que ha ofrecido su oración y su sabiduría desde su retiro.

Conclusión

El libro “La diplomacia pontificia” de Michael F. Feldkamp es una obra recomendable para todos aquellos que quieran conocer mejor la historia, la teología y el derecho de la diplomacia pontificia. Se trata de un libro breve pero completo, que ofrece una visión global y equilibrada de esta realidad eclesial tan importante para la misión de la Iglesia en el mundo. El autor es un experto en la materia, que escribe con rigor y claridad, y que respeta el magisterio de la Iglesia católica.

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