La experiencia transcendental – J. B. Lotz

La filosofía de J. B. Lotz (1912-1992) se sitúa en el ámbito de la metafísica trascendental, es decir, aquella que intenta fundamentar el conocimiento humano a partir de la experiencia del ser. Lotz, que fue profesor de la Universidad Gregoriana de Roma y miembro de la Compañía de Jesús, se inspiró en el pensamiento de Tomás de Aquino y Martin Heidegger, pero también en el idealismo alemán y la fenomenología. Su obra más importante es “La experiencia transcendental”, publicada en 1982, en la que expone su concepción del ser, del sujeto y del juicio.

Ficha técnica

  • Autor: J. B. Lotz
  • Temática: Metafísica trascendental, ontología, epistemología

Comentario del libro “La experiencia transcendental”

En este libro, Lotz desarrolla su idea de que la experiencia humana es el punto de partida y de llegada de la filosofía. Para él, la experiencia no es solo un dato empírico o una vivencia subjetiva, sino una apertura al ser que se manifiesta en el juicio. El juicio no es una mera combinación de conceptos, sino una afirmación del ser que se funda en la evidencia.

Lotz distingue tres niveles de experiencia: la experiencia sensible, la experiencia intelectual y la experiencia trascendental. La primera es la que nos proporcionan los sentidos, la segunda es la que nos permite captar las esencias o las formas inteligibles de las cosas, y la tercera es la que nos revela el ser como tal, como fundamento y horizonte de todo lo que existe.

La diferencia ontológica

Uno de los aspectos más interesantes del libro es el tratamiento que hace Lotz de la diferencia ontológica, es decir, la distinción entre el ser y los entes. Lotz sigue a Heidegger en afirmar que el ser no es un ente más, sino el sentido o el significado de los entes. Sin embargo, se aparta de él en negar que el ser sea un misterio inaccesible o una pregunta sin respuesta. Para Lotz, el ser se nos da en la experiencia trascendental como algo evidente y luminoso.

Lotz también se inspira en Tomás de Aquino para explicar cómo el ser se comunica a los entes por participación. Los entes son modos finitos y contingentes de ser, mientras que el ser es infinito y necesario. El ser no se identifica con ningún ente en particular, ni siquiera con Dios, sino que es el acto puro e incondicionado que hace posible todo lo demás.

La analogía del ser

Otro aspecto relevante del libro es la defensa que hace Lotz de la analogía del ser, frente al univocismo y al equivocismo. El univocismo sostiene que el ser se dice de la misma manera de todo lo que existe, sin distinción ni jerarquía. El equivocismo afirma que el ser se dice de manera diferente y sin relación entre las diversas categorías de entes. La analogía, en cambio, afirma que el ser se dice de manera semejante pero no idéntica de los diversos entes, según su grado de perfección y participación.

Lotz recurre a la analogía para explicar cómo podemos hablar de Dios a partir de las criaturas, sin caer ni en el antropomorfismo ni en el agnosticismo. Dios no es un ente más entre los entes, sino el Ser por excelencia, del cual todo lo demás depende. Por eso, podemos usar los nombres y atributos propios de las criaturas para referirnos a Dios, pero siempre con una diferencia infinita y una negación radical.

Conclusión

“La experiencia transcendental” es un libro profundo y riguroso, que ofrece una visión original y coherente de la metafísica trascendental desde una perspectiva cristiana. Lotz logra integrar las aportaciones de diversos autores y corrientes filosóficas, sin renunciar a su propia voz y a su fidelidad al magisterio de la Iglesia católica. Se trata de una obra imprescindible para todo aquel que quiera profundizar en el sentido y el valor de la experiencia humana como apertura al ser.

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