La Santa Escuela de Cristo – F. Labarga

La historia de la espiritualidad cristiana es rica y variada, y nos ofrece ejemplos de hombres y mujeres que han buscado a Dios con fervor y entrega. Entre ellos, hay algunos que han fundado o impulsado instituciones que han marcado una época y una forma de vivir la fe. Este es el caso de la Santa Escuela de Cristo, una peculiar asociación de clérigos y laicos que surgió en el siglo XVII en España, bajo la influencia de San Felipe Neri, y que se extendió por todo el mundo hispano, llegando a contar con más de cuatrocientos centros. ¿Qué era la Santa Escuela de Cristo? ¿Qué características tenía su espiritualidad? ¿Qué papel jugó en la historia de la Iglesia y de la sociedad? Estas son algunas de las preguntas a las que responde el libro “La Santa Escuela de Cristo” de Fermín Labarga, profesor de Historia de la Iglesia Moderna en la Universidad de Navarra.

Ficha técnica

  • Autor: Fermín Labarga García
  • Temática: Historia de la espiritualidad cristiana en el Barroco hispano

Comentario del libro “La Santa Escuela de Cristo”

El libro “La Santa Escuela de Cristo” es el resultado de una amplia investigación realizada por Fermín Labarga, quien ha consultado numerosas fuentes manuscritas e impresas, así como una extensa bibliografía especializada. Se trata de un estudio riguroso y exhaustivo, que abarca desde los orígenes hasta la actualidad de esta institución, pasando por su expansión, organización, actividades, miembros destacados y crisis.

Los orígenes

El autor nos sitúa en el contexto histórico y cultural del siglo XVII, marcado por el auge del Barroco y por las corrientes espirituales que se desarrollaron en ese periodo. Entre ellas, destaca la figura de San Felipe Neri, fundador del Oratorio en Roma, quien propuso una forma de vida cristiana basada en la oración personal, la frecuencia sacramental, el amor al prójimo y la alegría. Su ejemplo inspiró a Juan Bautista Ferruzzo, un sacerdote italiano que llegó a Madrid en 1653 y fundó la Santa Escuela de Cristo, con el fin de difundir el espíritu filipense entre los clérigos y los seglares. La institución contó con el apoyo del beato Juan de Palafox, obispo primero de Puebla (México) y luego de Osma (España), quien fue uno de sus primeros miembros y promotores.

La expansión

El autor nos muestra cómo la Santa Escuela de Cristo tuvo una rápida difusión por toda España y por los territorios americanos, llegando a tener más de cuatrocientas sedes. La clave de su éxito fue su adaptabilidad a las circunstancias locales y su capacidad para responder a las necesidades espirituales y sociales de su tiempo. La Santa Escuela ofrecía a sus miembros una formación doctrinal y moral, una asistencia mutua y una participación activa en obras de caridad, especialmente con los enfermos, los presos y los condenados a muerte. Además, fomentaba el culto eucarístico, mariano y a los santos patronos.

La organización

El autor nos explica cómo era la estructura interna de la Santa Escuela de Cristo, que se regía por unas Constituciones aprobadas en 1656. La institución estaba formada por dos clases: los hermanos mayores (clérigos) y los hermanos menores (laicos). Cada Escuela tenía un director (generalmente un sacerdote), un subdirector (un seglar) y un secretario. Los hermanos se reunían dos veces por semana para rezar juntos el rosario, escuchar una plática espiritual y recibir la comunión. También celebraban fiestas religiosas y convivencias periódicas.

Los miembros

El autor nos presenta algunos de los miembros más ilustres que pertenecieron a la Santa Escuela de Cristo, tanto eclesiásticos como seglares. Entre ellos, destacan figuras como Miguel de Molinos, fundador del quietismo; Nicolás Antonio, erudito y bibliógrafo; Domingo Sarrió, teólogo y confesor de Carlos II; Francisco Valero y Losa, obispo de Salamanca y arzobispo de Granada; Nicolás María Alberca, misionero en China; Diego José de Cádiz, predicador popular; Andrés Humberto Fournet, fundador de las Hijas de la Cruz; y Antonio María Claret, fundador de los Claretianos y arzobispo de Santiago de Cuba. El autor nos muestra cómo la Santa Escuela fue una escuela de santidad, pero también de cultura, ciencia y apostolado.

La crisis

El autor nos narra cómo la Santa Escuela de Cristo entró en una fase de decadencia a partir del siglo XVIII, debido a diversos factores: la persecución del quietismo, que afectó a algunos de sus miembros; la ilustración, que cuestionó su espiritualidad; la desamortización, que supuso la pérdida de muchos de sus bienes; y las guerras y revoluciones, que provocaron el cierre o la destrucción de muchas de sus sedes. Sin embargo, el autor también nos cuenta cómo hubo intentos de revitalización, especialmente con motivo del III Centenario de su fundación en 1953 y con la erección del Instituto Orgánico de las Santas Escuelas de Cristo en 1961.

Conclusión

El libro “La Santa Escuela de Cristo” es una obra imprescindible para conocer una institución que ha dejado una huella profunda en la historia de la Iglesia y de la sociedad hispana. Fermín Labarga nos ofrece una visión panorámica y detallada, basada en una sólida documentación y en un estilo claro y ameno. Se trata de un libro que nos ayuda a comprender mejor el pasado, pero también a iluminar el presente y el futuro, pues nos muestra cómo la Santa Escuela fue un ejemplo de renovación espiritual, de comunión eclesial y de compromiso social, desde una mirada creyente bajo la guía del magisterio de la Iglesia católica.

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