Las formas de felicidad son ocho – J. M.ª Cabodevilla

¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se alcanza? ¿Qué tiene que ver con el amor y con la fe? Estas son algunas de las preguntas que se plantea el autor de este libro, José María Cabodevilla Sánchez, un sacerdote y escritor español que dedicó su vida a la reflexión teológica y pastoral. En este libro, publicado por primera vez en 1984 y reeditado en 2013, Cabodevilla ofrece un comentario a las bienaventuranzas, las ocho frases pronunciadas por Jesús en el sermón de la montaña, que constituyen el núcleo de su mensaje y de su propuesta de vida.

Ficha técnica

  • Autor: José María Cabodevilla Sánchez
  • Temática: Teología espiritual, ética cristiana, bienaventuranzas
  • Editorial: Biblioteca Autores Cristianos
  • Año: 2013 (reedición)
  • Páginas: 382

Comentario del libro “Las formas de felicidad son ocho”

Cabodevilla parte de la idea de que las bienaventuranzas son ocho maneras de amor que engendran ocho formas de dicha. Sin embargo, no se trata de una felicidad fácil ni superficial, sino de una felicidad paradójica, que surge en medio del dolor, la pobreza, la persecución y la humildad. El autor insiste en que las bienaventuranzas no son una utopía ni una moral imposible, sino una invitación a seguir a Jesús y a vivir según su espíritu.

La pobreza como desprendimiento

La primera bienaventuranza dice: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Cabodevilla explica que esta pobreza no se refiere solo a la carencia material, sino sobre todo a la actitud interior de desprendimiento y confianza en Dios. El autor afirma que la pobreza es la condición para entrar en el reino de Dios, porque solo el que se vacía de sí mismo puede acoger la gracia divina.

El llanto como compasión

La segunda bienaventuranza dice: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Cabodevilla interpreta este llanto como una expresión de compasión por el sufrimiento ajeno y propio. El autor sostiene que el llanto es una forma de solidaridad con los que sufren, porque solo el que se conmueve puede compartir y aliviar el dolor. Además, el llanto es una forma de esperanza, porque anticipa la promesa de consuelo que Dios ofrece.

La mansedumbre como servicio

La tercera bienaventuranza dice: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”. Cabodevilla entiende la mansedumbre como una actitud de servicio y humildad, que renuncia a la violencia y al orgullo. El autor defiende que la mansedumbre es una forma de poder, porque solo el que se hace pequeño puede ser grande ante Dios y ante los demás. Asimismo, la mansedumbre es una forma de justicia, porque respeta los derechos y las necesidades de todos.

El hambre y la sed como búsqueda

La cuarta bienaventuranza dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Cabodevilla ve en esta hambre y sed una manifestación de búsqueda y anhelo de justicia, tanto personal como social. El autor asegura que el hambre y la sed son una forma de amor, porque solo el que ama desea ardientemente lo bueno y lo bello. Igualmente, el hambre y la sed son una forma de libertad, porque rompen con la indiferencia y la conformidad.

La misericordia como perdón

La quinta bienaventuranza dice: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Cabodevilla comprende la misericordia como una disposición al perdón y a la reconciliación, que supera el rencor y la venganza. El autor declara que la misericordia es una forma de bondad, porque solo el que es bueno puede perdonar y ser perdonado. Del mismo modo, la misericordia es una forma de paz, porque restablece la armonía y la comunión.

La limpieza de corazón como transparencia

La sexta bienaventuranza dice: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Cabodevilla asimila la limpieza de corazón a una actitud de transparencia y sinceridad, que rechaza la hipocresía y la doblez. El autor proclama que la limpieza de corazón es una forma de verdad, porque solo el que es verdadero puede ver y conocer a Dios. Además, la limpieza de corazón es una forma de belleza, porque refleja la pureza y la santidad.

La paz como fraternidad

La séptima bienaventuranza dice: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Cabodevilla equipara la paz a una tarea de fraternidad y cooperación, que promueve el diálogo y el entendimiento. El autor reconoce que la paz es una forma de testimonio, porque solo el que trabaja por la paz muestra su condición de hijo de Dios. También, la paz es una forma de alegría, porque genera bienestar y felicidad.

La persecución como fidelidad

La octava bienaventuranza dice: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Cabodevilla relaciona la persecución con una realidad de fidelidad y coherencia, que asume el riesgo y el costo de seguir a Jesús. El autor admite que la persecución es una forma de martirio, porque solo el que muere por la justicia vive para Dios. Igualmente, la persecución es una forma de gloria, porque anticipa la recompensa eterna.

Conclusión

El libro “Las formas de felicidad son ocho” de J. M.ª Cabodevilla es una obra profunda y sugerente, que invita a descubrir el sentido y el valor de las bienaventuranzas como camino de felicidad cristiana. El autor combina el análisis teológico con la ilustración literaria, y ofrece una visión original y renovada de las ocho formas de amor que Jesús propone a sus discípulos. Se trata, sin duda, de un libro recomendable para todo aquel que quiera profundizar en su fe y en su compromiso con el mundo.

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