Pensamientos de san Agustín – V. Capánaga

San Agustín es uno de los padres y doctores de la Iglesia, cuya vida y obra han marcado profundamente la historia del cristianismo y de la cultura occidental. Su pensamiento, rico y variado, abarca temas como la fe, la razón, la gracia, la libertad, el amor, el pecado, la conversión, la Trinidad, la Iglesia, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Su influencia se ha extendido a lo largo de los siglos y ha inspirado a numerosos autores y movimientos espirituales.

Ficha técnica

  • Autor: Victorino Capánaga de San Agustín (1897-1983), religioso agustino recoleto, profesor, escritor, traductor y editor. Se dedicó especialmente al estudio y difusión de la obra de san Agustín, de quien publicó varias obras y ediciones críticas.
  • Temática: El libro recoge una selección de textos de san Agustín, agrupados por temas y precedidos de una introducción general y de breves comentarios explicativos. El objetivo es ofrecer una visión sintética y actualizada del pensamiento agustiniano, así como facilitar su lectura y comprensión.

Comentario del libro “Pensamientos de san Agustín, V. Capánaga”

El libro se divide en tres partes: el hombre, Dios y el Dios-hombre. Cada parte consta de varios capítulos que tratan aspectos específicos de la antropología, la teología y la cristología agustinianas. A continuación se resumen algunos de los puntos más destacados de cada parte.

El hombre

  • San Agustín concibe al hombre como una unidad sustancial de alma y cuerpo, creada por Dios a su imagen y semejanza. El alma es inmortal, racional y libre; el cuerpo es mortal, sensible y mutable.
  • El hombre está llamado a conocer y amar a Dios, su bien supremo y su fin último. Sin embargo, por el pecado original, el hombre ha perdido la justicia original y ha quedado herido en su naturaleza. El pecado es una desobediencia a Dios, una desviación del orden establecido por él y una perversión del amor.
  • El hombre necesita la gracia de Dios para ser salvado. La gracia es un don gratuito e inmerecido que Dios concede al hombre para sanar su naturaleza herida, elevarla al orden sobrenatural y capacitarla para obrar el bien.
  • El hombre vive en el tiempo y en la historia, entre dos ciudades: la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. La ciudad de Dios está formada por los que aman a Dios sobre todas las cosas; la ciudad del hombre está formada por los que aman al mundo más que a Dios. El hombre debe aspirar a pertenecer a la ciudad de Dios y a orientar su vida hacia la patria celestial.

Dios

  • San Agustín afirma que Dios es el ser supremo, eterno, inmutable, omnipotente, omnisciente y omnipresente. Dios es uno en esencia y trino en personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres personas son coeternas, consubstanciales e iguales entre sí.
  • San Agustín explica el misterio de la Trinidad mediante analogías tomadas de la psicología humana. Así, compara al Padre con la memoria, al Hijo con el entendimiento y al Espíritu Santo con la voluntad. También compara a las tres personas con el amante, lo amado y el amor.
  • San Agustín reconoce que Dios es inefable e incomprehensible para la razón humana. Sin embargo, afirma que Dios se revela al hombre mediante las Escrituras, la creación y la encarnación. El hombre puede conocer a Dios por la fe iluminada por la razón.
  • San Agustín defiende la bondad de Dios frente al problema del mal. El mal no es una sustancia creada por Dios, sino una privación del bien. El mal moral procede de la voluntad libre del hombre que se aparta de Dios; el mal físico procede del desorden introducido por el pecado en el mundo. Dios permite el mal para sacar un bien mayor.

El Dios-hombre

  • San Agustín confiesa que Dios se hizo hombre en Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, sin confusión ni separación de las dos naturalezas. Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres, el maestro de la verdad, el modelo de la santidad y el salvador del mundo.
  • San Agustín expone el misterio de la encarnación como un acto de amor y de humildad de Dios, que se abajó hasta asumir la condición humana, nacer de una virgen, vivir entre los hombres, padecer, morir y resucitar. La encarnación tiene como finalidad restaurar la imagen de Dios en el hombre, redimirlo del pecado y reconciliarlo con Dios.
  • San Agustín celebra la eucaristía como el sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo, que se ofrece como alimento espiritual para los fieles. La eucaristía es un memorial de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, un signo de la unidad de la Iglesia y una prenda de la vida eterna.
  • San Agustín espera la segunda venida de Cristo, que juzgará a los vivos y a los muertos. Los que hayan creído en él y hayan hecho el bien gozarán de la visión beatífica de Dios; los que hayan rechazado su gracia y hayan hecho el mal sufrirán el castigo eterno del infierno.

Conclusión

El libro “Pensamientos de san Agustín, V. Capánaga” es una obra valiosa para acercarse al pensamiento de uno de los grandes maestros de la Iglesia. El autor ha realizado una labor de selección, ordenación y comentario de los textos agustinianos, con rigor y claridad. El libro ofrece una visión panorámica y actualizada del pensamiento agustiniano, que puede servir tanto para iniciarse en su lectura como para profundizar en ella. El libro es también una invitación a seguir el ejemplo de san Agustín, que buscó incansablemente a Dios con su mente y su corazón.

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