Prisionero en la cuna – Christian Bobin

En este comentario, me gustaría presentarles un libro que me ha cautivado por su belleza y profundidad: “Prisionero en la cuna” de Christian Bobin. Se trata de una obra íntima y bellamente ilustrada, en la que el autor evoca su infancia transcurrida en Le Creusot, una ciudad industrial de la Borgoña francesa, de la que nunca se ha ido. Con una prosa poética y aforística, Bobin nos invita a contemplar la vida con una mirada creyente, llena de asombro y gratitud, a pesar de las dificultades y los sufrimientos.

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Prisionero En La cuna: 20 (LITERARIA)
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Ficha técnica

  • Autor: Christian Bobin
  • Temática: Literatura autobiográfica y espiritual

Comentario del libro “Prisionero en la cuna”

Un prisionero de la belleza

El título del libro, “Prisionero en la cuna”, alude a la condición de Bobin, que se siente encerrado en su ciudad natal, pero también en su propia infancia, que nunca ha abandonado del todo. Sin embargo, esta prisión no es una condena, sino una oportunidad para descubrir la belleza y el misterio de lo cotidiano, de lo pequeño, de lo que pasa desapercibido para la mayoría. Bobin escribe: “Era el prisionero más joven de toda Francia. Iba de mi habitación al patio y del patio a mi habitación. Cada verano lo pasaba encerrado en casa, recorriendo el claustro de las lecturas, disfrutando del frescor milagroso de tal o cual frase. Cuando quería salir, un ángel cerraba la puerta. Renunciaba a mi proyecto y volvía a mi habitación. El ángel me arrebataba la vida. La reencontraba en los libros”.

Un poeta de la infancia

La infancia es el tema central de este libro, que se presenta como una especie de diario fragmentario, en el que Bobin recuerda episodios, sensaciones, personas y lugares de su niñez. La infancia es para él una fuente de inspiración y de sabiduría, una edad en la que se percibe la presencia de Dios con más claridad y pureza. Bobin escribe: “La infancia es el único paraíso del que no se puede ser expulsado. Es el único lugar donde Dios no se esconde, donde se deja ver y tocar”. La infancia es también una forma de resistencia frente a la lógica del mundo adulto, que se basa en el poder, el dinero, la violencia y la mentira. Bobin escribe: “La infancia es el único lugar donde se puede ser libre, donde se puede decir la verdad, donde se puede amar sin medida”.

Un místico de lo cotidiano

La espiritualidad de Bobin se manifiesta en su capacidad para encontrar a Dios en las cosas más sencillas y humildes, como las flores, los pájaros, la nieve, el silencio, la risa, el llanto. Bobin no necesita grandes discursos teológicos ni rituales complicados para comunicarse con el Creador, sino que lo hace con una fe sencilla y confiada, con una oración hecha de palabras y de silencios, de agradecimiento y de súplica, de alabanza y de intercesión. Bobin escribe: “Dios está en todas partes, pero sobre todo en las cosas pequeñas, en las que nadie se fija, en las que nadie valora. Dios está en el corazón de una flor, en el canto de un pájaro, en el susurro de la nieve, en el silencio de la noche, en la risa de un niño, en el llanto de un anciano”.

Conclusión

“Prisionero en la cuna” es un libro que nos invita a redescubrir la belleza y el sentido de la vida, a través de la mirada de un niño que nunca ha dejado de serlo. Christian Bobin nos ofrece un testimonio de fe y de esperanza, de amor y de compasión, de poesía y de espiritualidad, que nos interpela y nos conmueve. Es un libro que se lee con el corazón, que se saborea con el alma, que se guarda con el espíritu. Es un libro que nos hace más humanos y más cercanos a Dios.

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