Santificar el mundo desde dentro. Curso de espiritualidad laical – V. Bosch

La espiritualidad laical es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años, sobre todo a raíz del Concilio Vaticano II, que recuperó la vocación universal a la santidad y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Sin embargo, no abundan los estudios sistemáticos sobre esta cuestión, que requiere una reflexión teológica y pastoral adecuada. Por eso, el libro de Vicente Bosch, profesor de Teología Espiritual en la Universidad de Navarra, es una aportación valiosa y oportuna, que ofrece una visión integral y orgánica de la espiritualidad laical, desde sus fundamentos bíblicos e históricos hasta sus rasgos característicos y sus desafíos actuales.

Ficha técnica

  • Autor: Vicente Bosch
  • Temática: Espiritualidad laical

Comentario del libro “Santificar el mundo desde dentro. Curso de espiritualidad laical”

El libro se divide en tres partes, precedidas por dos capítulos introductorios que sitúan el tema en el contexto de la teología espiritual y de la eclesiología de comunión. La primera parte ofrece una visión histórica de la figura del laico, desde los orígenes del cristianismo hasta el siglo XX, mostrando la evolución de su identidad y de su papel en la Iglesia y en la sociedad. La segunda parte se centra en la definición teológica del laico, a partir de las fuentes bíblicas, el magisterio eclesial y el testimonio de los santos laicos. La tercera parte presenta los elementos que configuran la espiritualidad laical, como la secularidad, la santificación del trabajo, la participación en la misión de la Iglesia, la formación cristiana, la vida sacramental y la oración.

Una visión histórica de la figura del laico

El autor realiza un recorrido por la historia de la Iglesia, destacando los momentos clave que marcaron el desarrollo de la comprensión del laicado. En la Iglesia primitiva, los laicos eran los fieles que no ejercían ningún ministerio ordenado ni vivían en estado de consagración, pero que participaban activamente en la vida y en la misión de la comunidad cristiana, en virtud de su bautismo. Con el paso del tiempo, se fue produciendo una separación entre el clero y el laicado, que se acentuó en la Edad Media, con la consolidación de la estructura jerárquica y la aparición de las órdenes religiosas. Los laicos quedaron relegados a un papel pasivo y subordinado, sin una espiritualidad propia, sino adaptada de la clerical o la monástica. En la Edad Moderna, surgieron algunos movimientos de renovación espiritual y apostólica entre los laicos, como las cofradías, las congregaciones marianas o las escuelas pías, que anticiparon algunos aspectos de la espiritualidad laical. En el siglo XX, se produjo un despertar del laicado, impulsado por el movimiento litúrgico, el apostolado social, el ecumenismo y el personalismo cristiano. El Concilio Vaticano II supuso un hito decisivo, al reconocer la dignidad, la libertad y la responsabilidad de los laicos, llamados a santificar el mundo desde dentro, como fermento en la masa.

Una definición teológica del laico

El autor propone una definición positiva y constructiva del laico, que no se limite a lo que no es (no clérigo, no religioso), sino que exprese lo que es y lo que está llamado a ser. Para ello, se apoya en las fuentes bíblicas, que revelan el plan de Dios sobre el hombre y el mundo, creado a su imagen y destinado a su gloria. El laico es aquel que vive en el mundo y por el mundo, pero que no es del mundo, sino que pertenece a Dios por el bautismo, que lo incorpora a Cristo y a su Iglesia. El laico comparte el sacerdocio común de los fieles, que lo capacita para ofrecer su vida como sacrificio espiritual, y el profetismo, que lo habilita para anunciar el Evangelio con su palabra y con su testimonio. El laico también participa en la realeza de Cristo, que lo llama a ejercer el dominio sobre la creación y a transformarla según el designio divino. El autor recurre también al magisterio eclesial, especialmente al Concilio Vaticano II y a los documentos pontificios posteriores, que han profundizado en la doctrina sobre el laicado, subrayando su vocación específica, su autonomía legítima y su corresponsabilidad eclesial. Por último, el autor se inspira en el testimonio de los santos laicos, que han encarnado de manera ejemplar la espiritualidad laical, en diversos estados de vida y en diversas circunstancias históricas y culturales.

Los elementos que configuran la espiritualidad laical

El autor identifica los rasgos que caracterizan la espiritualidad laical, entendida como el modo de vivir la fe, la esperanza y la caridad en el ámbito secular, en comunión con la Iglesia y en servicio al mundo. El primero de ellos es la secularidad, que implica la valoración positiva del mundo como lugar de encuentro con Dios y de realización del hombre, así como el compromiso con las realidades temporales, en las que el laico debe actuar como sal de la tierra y luz del mundo. El segundo es la santificación del trabajo, que consiste en ofrecer a Dios el propio quehacer cotidiano, realizado con perfección humana y con sentido sobrenatural, como medio de santificación personal y de apostolado. El tercero es la participación en la misión de la Iglesia, que supone la colaboración activa y responsable del laico en la evangelización, la catequesis, la liturgia, la caridad y la defensa de la fe y de la vida. El cuarto es la formación cristiana, que requiere el esfuerzo por adquirir una sólida doctrina, una madurez humana y una sensibilidad social, para poder afrontar los retos del mundo actual con criterios evangélicos. El quinto es la vida sacramental, que implica la participación frecuente en la eucaristía y en la reconciliación, como fuentes de gracia y de comunión. El sexto es la oración, que expresa la relación filial con Dios y la confianza en su providencia, y que se alimenta de la lectura de la palabra de Dios, de la devoción a la Virgen María y de la intercesión de los santos.

Conclusión

El libro de Vicente Bosch es una obra de gran interés y utilidad, que ofrece una visión global y coherente de la espiritualidad laical, basada en una sólida investigación teológica y en una amplia experiencia pastoral. El autor logra combinar la profundidad doctrinal con la claridad expositiva, el rigor científico con la cercanía al lector, la fidelidad al magisterio con la apertura al diálogo, la síntesis histórica con la actualización pastoral. El libro es, pues, un excelente recurso para la formación de los laicos, que pueden encontrar en él una guía para descubrir y vivir su vocación específica en la Iglesia y en el mundo, así como para la reflexión de los teólogos y de los pastores, que pueden hallar en él una aportación valiosa para el desarrollo de la teología espiritual y de la eclesiología.

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