Suárez y el destino de la metafísica – L. Prieto

La metafísica es una disciplina filosófica que se ocupa de los principios más generales y fundamentales de la realidad, como el ser, la causa, la sustancia, la esencia, la existencia, Dios, etc. A lo largo de la historia, ha habido diversos enfoques y escuelas que han tratado de dar respuesta a estos problemas, desde los antiguos griegos hasta los pensadores contemporáneos. Entre ellos, destaca la figura de Francisco Suárez (1548-1617), un jesuita español que fue uno de los máximos representantes de la escolástica tardía y que ejerció una gran influencia en la filosofía moderna.

En este libro, el autor Leopoldo Prieto López nos ofrece una visión panorámica y sistemática de la filosofía de Suárez, centrada en su obra cumbre: las Disputaciones metafísicas. Además, nos muestra cómo Suárez dialoga con las principales corrientes metafísicas anteriores y posteriores a él, desde Avicena hasta Heidegger, pasando por Descartes, Spinoza, Leibniz, Kant y Hegel. El objetivo es poner de relieve la originalidad, la actualidad y la relevancia de Suárez para el pensamiento cristiano.

Ficha técnica

  • Autor: Leopoldo Prieto López
  • Temática: Filosofía, Metafísica, Suárez
  • Editorial: Biblioteca de Autores Cristianos
  • Año: 2013
  • Páginas: 576

Comentario del libro “Suárez y el destino de la metafísica”

El libro se divide en tres partes: una introducción general, una exposición detallada de las Disputaciones metafísicas y una conclusión sobre el destino de la metafísica.

Introducción general

En esta parte, el autor nos presenta el contexto histórico, cultural y biográfico de Suárez, así como las fuentes y los métodos que utiliza en su obra. Nos explica que Suárez vive en una época de crisis y transición entre el Renacimiento y la Modernidad, marcada por los conflictos religiosos, políticos y científicos. Suárez se forma en las universidades de Salamanca, Coimbra y Roma, donde entra en contacto con las diversas corrientes filosóficas de su tiempo: el aristotelismo, el averroísmo, el tomismo, el escotismo, el nominalismo, el platonismo, etc. Suárez escribe sus Disputaciones metafísicas como un tratado preliminar a su obra teológica sobre el misterio de la Encarnación. Sin embargo, su obra adquiere una entidad propia y se convierte en la primera metafísica sistemática que no se basa en un comentario a Aristóteles.

Exposición detallada de las Disputaciones metafísicas

En esta parte, el autor nos ofrece un análisis pormenorizado de las 54 disputas que componen las Disputaciones metafísicas. Cada disputa consta de una cuestión principal y varias secundarias, que Suárez resuelve mediante argumentos racionales y autoridades. El autor sigue el orden temático de las disputas y las agrupa en cuatro bloques: 1) La ciencia metafísica; 2) El ente en general; 3) Los principios del ente; 4) Los modos del ente.

La ciencia metafísica

En este bloque, Suárez trata de definir qué es la metafísica, cuál es su objeto, su método y su relación con otras ciencias. Suárez afirma que la metafísica es una ciencia real y especulativa que estudia al ente en cuanto ente y sus propiedades trascendentales (unidad, verdad y bondad). Además, distingue entre una metafísica general o común y una metafísica especial o particular. La primera se ocupa del ente en general y sus principios; la segunda se ocupa del ente supremo (Dios) y del ente separado (los ángeles). Suárez defiende que la metafísica es una ciencia distinta de la física y de la teología, aunque tiene puntos de contacto con ambas. La metafísica se basa en la razón natural, pero se apoya en la revelación y la fe para tratar de los misterios sobrenaturales.

El ente en general

En este bloque, Suárez estudia la noción de ente, sus divisiones y sus propiedades. Suárez define el ente como aquello que tiene algún modo de ser o de existir. El ente se divide en ente real y ente de razón. El ente real es el que existe fuera del entendimiento; el ente de razón es el que solo existe en el entendimiento. El ente real se divide en ente finito e infinito. El ente finito es el que tiene límites en su ser o en su perfección; el ente infinito es el que no los tiene. El ente finito se divide en ente creado e increado. El ente creado es el que depende de otro para su ser o su existir; el ente increado es el que no depende de otro. El ente creado se divide en ente material e inmaterial. El ente material es el que tiene materia; el ente inmaterial es el que no la tiene. El ente inmaterial se divide en ente intelectual y no intelectual. El ente intelectual es el que tiene entendimiento; el ente no intelectual es el que no lo tiene.

El ente tiene varias propiedades trascendentales, que se predican de todo lo que es, sin distinción de género o especie. Estas propiedades son: la unidad, la verdad, la bondad, la belleza, la cosa, la res y la aliquididad. Suárez explica el concepto y las divisiones de cada una de estas propiedades, así como su fundamento ontológico y lógico.

Los principios del ente

En este bloque, Suárez examina los principios intrínsecos y extrínsecos del ente. Los principios intrínsecos son aquellos que constituyen la esencia o naturaleza del ente; los principios extrínsecos son aquellos que causan o determinan al ente. Los principios intrínsecos son: la forma, la materia, la sustancia y el accidente. La forma es aquello que determina o especifica al ente; la materia es aquello que es determinado o especificado por la forma. La sustancia es aquello que existe por sí mismo; el accidente es aquello que existe en otro. Suárez analiza las diversas clases y modos de estos principios, así como sus relaciones mutuas.

Los principios extrínsecos son: la causa, el efecto, la finalidad y la contingencia. La causa es aquello que produce o da ser a otro; el efecto es aquello que recibe o deriva su ser de otro. La finalidad es aquello por lo que algo existe o se hace; la contingencia es aquello que puede ser o no ser. Suárez explora las diferentes clases y tipos de estas nociones, así como sus implicaciones metafísicas y teológicas.

Los modos del ente

En este bloque, Suárez indaga sobre los modos del ente, es decir, las diversas maneras de ser o existir que puede tener un mismo ente. Los modos del ente son: la duración, la cantidad, la cualidad, la relación, la acción, la pasión, el hábito y la disposición. La duración es el modo de ser del ente según el tiempo; la cantidad es el modo de ser del ente según la extensión; la cualidad es el modo de ser del ente según su perfección o imperfección; la relación es el modo de ser del ente según su referencia a otro; la acción es el modo de ser del ente según su operación o actividad; la pasión es el modo de ser del ente según su padecimiento o receptividad; el hábito es el modo de ser del ente según su facilidad o dificultad para obrar; la disposición es el modo de ser del ente según su orden o desorden respecto a otro.

Conclusión sobre el destino de la metafísica

En esta parte, el autor nos ofrece una valoración crítica y una proyección histórica de la metafísica de Suárez. Nos dice que Suárez representa una síntesis original y coherente entre las diferentes corrientes metafísicas de su época, como el aristotelismo, el tomismo, el escotismo y el platonismo. Suárez logra elaborar una metafísica que es a la vez racional y cristiana, que respeta la autonomía de la razón natural y la armoniza con la fe sobrenatural. Suárez también anticipa algunos de los problemas y desafíos que afrontará la metafísica moderna, como el origen y el alcance del conocimiento, la naturaleza y la existencia de Dios, la libertad y la contingencia del ser, etc. Suárez influye en muchos pensadores posteriores, tanto católicos como protestantes, tanto racionalistas como empiristas, tanto idealistas como realistas. Su obra es un testimonio de la vitalidad y la fecundidad de la tradición escolástica, que no se agota con Santo Tomás de Aquino, sino que se renueva y se enriquece con nuevos aportes.

Conclusión final

El libro de Leopoldo Prieto López es una obra de gran erudición y rigor, que nos ofrece una introducción clara y completa a la metafísica de Suárez. El autor no se limita a exponer las tesis y los argumentos de Suárez, sino que los sitúa en su contexto histórico y filosófico, los compara con los de otros autores y los evalúa críticamente. El autor también nos muestra la relevancia y la actualidad de Suárez para el pensamiento cristiano, que puede encontrar en él una fuente de inspiración y de diálogo con las diversas corrientes metafísicas contemporáneas. El libro es una invitación a leer y a estudiar a Suárez, uno de los grandes maestros de la metafísica.

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