Yo creo – Aurelio Fernández Fernández

La fe cristiana es un don que nos permite conocer y amar a Dios, pero también una luz que nos guía en nuestro camino hacia la verdad y la felicidad. Sin embargo, vivimos en un mundo que a menudo cuestiona, ignora o rechaza la fe, y que nos presenta múltiples desafíos y dificultades para vivirla con coherencia y alegría. Por eso, es necesario profundizar en el contenido de nuestra fe, comprender sus razones y motivos, y dar testimonio de ella ante los demás. Este es el propósito del libro «Yo creo» de Aurelio Fernández Fernández, un reconocido teólogo y sacerdote que nos ofrece una exposición clara y rigurosa de las verdades esenciales del cristianismo, desde una perspectiva fiel al magisterio de la Iglesia católica.

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Yo creo (Pelícano)
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Yo creo (Pelícano)
  • Yo creo (Pelícano)
  • Tapa blanda
  • Lengua: Espanol
  • paginas

Ficha técnica

  • Autor: Aurelio Fernández Fernández
  • Temática: Teología dogmática, apologética, catequesis

Comentario del libro «Yo creo»

El libro se divide en diez capítulos, cada uno dedicado a un aspecto fundamental de la fe cristiana, siguiendo el esquema del Credo. En ellos, el autor explica con sencillez y profundidad el significado de creer en Dios, en la Trinidad, en la creación, en Jesucristo, en la Iglesia, en los sacramentos, en la vida eterna, etc. Además, el autor no se limita a exponer la doctrina, sino que también responde a las objeciones y dudas que pueden surgir en el diálogo con la cultura actual, y muestra la relevancia y belleza de la fe para la vida personal y social de los creyentes.

Creer en Dios

El primer capítulo trata sobre el acto de fe en Dios, que es una respuesta libre y razonable a la revelación de su amor y de su plan para la humanidad. El autor explica que la fe no es una mera opinión o sentimiento, sino una adhesión personal y confiada a Dios, que implica una transformación de toda la existencia. También aclara que la fe no es contraria a la razón, sino que la ilumina y la perfecciona, y que se apoya en signos y motivos de credibilidad, como los milagros, los profetas, la Iglesia, etc. Finalmente, el autor defiende la posibilidad y conveniencia de hablar de Dios en el mundo actual, frente al ateísmo, el agnosticismo, el relativismo y el secularismo.

Creer en la Trinidad

El segundo capítulo se centra en el misterio de la Trinidad, que es el núcleo central de la fe cristiana y la fuente de toda gracia y salvación. El autor afirma que la Trinidad es un misterio inaccesible a la razón humana, pero que ha sido revelado por Dios mismo en la historia de la salvación, especialmente en la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo, y en el envío del Espíritu Santo. El autor describe las características y las relaciones de las tres personas divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y explica cómo la Trinidad es un modelo de comunión, de amor y de misión para la Iglesia y para los cristianos.

Creer en la creación

El tercer capítulo aborda el tema de la creación, que es el acto libre y amoroso de Dios por el que hace existir de la nada todo lo que existe. El autor señala que la creación es un acto continuo, que se mantiene y se renueva por la providencia divina, y que tiene un sentido y un fin, que es la gloria de Dios y el bien de las criaturas. El autor también reflexiona sobre la dignidad y la responsabilidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, y sobre el origen y el destino del mal, que es una realidad misteriosa y dolorosa, pero que no puede impedir el triunfo de Dios y de su bondad.

Creer en Jesucristo

El cuarto capítulo se dedica a la persona y la obra de Jesucristo, que es el Hijo de Dios hecho hombre, el Salvador del mundo y el Señor de la historia. El autor presenta las principales etapas de la vida de Jesús, desde su concepción virginal hasta su ascensión al cielo, pasando por su nacimiento, su predicación, sus milagros, su pasión, su muerte y su resurrección. El autor subraya que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, que ha revelado plenamente el rostro de Dios y el sentido de la vida humana, y que ha vencido al pecado y a la muerte con su cruz y su resurrección. El autor también destaca que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, y que nos llama a seguirle y a imitarle con fe, esperanza y amor.

Creer en la Iglesia

El quinto capítulo trata sobre la Iglesia, que es el pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo y el templo del Espíritu Santo. El autor explica que la Iglesia es una realidad divina y humana, que tiene su origen en la voluntad de Dios y en la misión de Jesucristo, y que se manifiesta en la historia como una comunidad visible y organizada, pero también como una realidad espiritual y misteriosa. El autor describe las características y las funciones de la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica, y que tiene como misión evangelizar, santificar y servir al mundo. El autor también analiza el papel y la estructura de la jerarquía eclesiástica, formada por el Papa, los obispos, los presbíteros y los diáconos, y la diversidad y la complementariedad de los fieles laicos, los religiosos y los consagrados.

Creer en los sacramentos

El sexto capítulo se ocupa de los sacramentos, que son signos eficaces de la gracia de Dios, instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia. El autor afirma que los sacramentos son medios de salvación, que comunican la vida divina y fortalecen la fe, la esperanza y el amor de los cristianos. El autor enumera y explica los siete sacramentos, que son el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la penitencia, la unción de los enfermos, el orden y el matrimonio, y muestra cómo cada uno de ellos se relaciona con una etapa o una dimensión de la vida cristiana.

Creer en la vida eterna

El séptimo capítulo se refiere a la vida eterna, que es el destino último y la plenitud de la felicidad de los que creen en Dios y en Jesucristo. El autor indica que la vida eterna no es solo una realidad futura, sino que comienza ya en esta vida con la fe y la gracia, y que se consumará en la resurrección de los muertos y en el juicio final, cuando Dios será todo en todos. El autor también habla de las realidades escatológicas, como el cielo, el infierno, el purgatorio y el limbo, y de la esperanza cristiana, que nos anima a vivir con confianza y a colaborar con el reino de Dios en la tierra.

Creer en la Virgen María

El octavo capítulo se dedica a la Virgen María, que es la madre de Dios y de la Iglesia, y la modelo de los creyentes. El autor narra la vida de María, desde su concepción inmaculada hasta su asunción al cielo, pasando por su anuncio, su nacimiento, su presentación, su matrimonio, su maternidad, su visita, su dolor, su gloria y su coronación. El autor resalta que María es la llena de gracia, la siempre virgen, la madre de Dios, la madre de los hombres, la mediadora de todas las gracias, la corredentora, la abogada, la auxiliadora, la protectora y la intercesora de los cristianos. El autor también invita a honrar a María con la oración, la devoción y la imitación.

Creer en los ángeles y los santos

El noveno capítulo trata sobre los ángeles y los santos, que son los amigos de Dios y los hermanos de los hombres. El autor explica que los ángeles son criaturas espirituales, que tienen como misión alabar a Dios y servir a los hombres, y que se clasifican en nueve coros: serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles. El autor destaca el papel de los cuatro arcángeles más conocidos: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, y la importancia de la custodia y la guía de los ángeles de la guarda. El autor también describe la vida y la obra de los santos, que son los hombres y mujeres que han vivido heroicamente la fe, la esperanza y el amor, y que han sido canonizados por la Iglesia como modelos y ejemplos de santidad. El autor menciona algunos de los santos más populares y venerados, como Pedro, Pablo, Agustín, Francisco, Teresa, Ignacio, Juan Pablo II, etc., y la forma de celebrar su memoria y de pedir su intercesión.

Creer en la moral cristiana

El décimo y último capítulo se refiere a la moral cristiana, que es el arte de vivir según la voluntad de Dios y el seguimiento de Jesucristo. El autor afirma que la moral cristiana no es un conjunto de normas o prohibiciones, sino una respuesta libre y responsable al amor de Dios, que nos hace partícipes de su vida y de su felicidad. El autor expone los principios y las fuentes de la moral cristiana, que son la ley natural, la ley divina, la conciencia, la virtud, la gracia y el pecado. El autor también presenta los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia, que son el resumen y la concreción de la moral cristiana, y que se refieren al amor a Dios, al prójimo y a uno mismo.

Conclusión

El libro «Yo creo» de Aurelio Fernández Fernández es una obra de gran valor teológico y pastoral, que ayuda a los lectores a conocer, comprender y vivir mejor su fe cristiana. El autor combina la fidelidad al magisterio de la Iglesia católica, la claridad en la exposición, la profundidad en el análisis y la actualidad en el diálogo con la cultura contemporánea. El libro es un excelente recurso para la formación y la catequesis de los cristianos, y también para el testimonio y la evangelización de los no creyentes. El libro es una invitación a creer en Dios, en Jesucristo, en la Iglesia, en los sacramentos, en la vida eterna, en la Virgen María, en los ángeles y los santos, y en la moral cristiana, con una fe razonable, madura y comprometida.

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